La mayor influencia en el hogar la representan los padres y los hijos siguen lo que hacen o dicen, aseguró el pastor Ebert Córdova.
✍?Eugenio Hernández Sasso
“Cuando dejamos de sorprender a nuestra pareja nos van a dejar de amar”, manifestó Ebert Córdova Ordoñez, pastor de la Cuarta Iglesia del Nazareno en Tuxtla Gutiérrez, quien además añadió que muchas veces el cónyuge es muy cortés con la gente que no conoce, pero no en la casa con su pareja.
Entrevistado por Amet Samayoa Arce, director general del diario Ultimátum y los analistas políticos, Alejandro Moguel y Javier Guízar, Córdova Ordóñez explicó el origen del Día del amor y señaló que éste nació el 14 de febrero del año 270, en honor a San Valentín, un sacerdote católico que fue fusilado por unir en matrimonio a la gente cuando el emperador Claudio Segundo había decretado que nadie se casara porque los jóvenes eran mejores guerreros al no contar con una familia establecida.
Comentó, en ese sentido, que San Valentín consideró que no se podía desobedecer a Dios, quien había instituido el amor de pareja desde la creación de Adán y Eva. De ahí se deriva también la amistad, porque es el amor filial.
Dijo que se han perdido los valores en cuanto a Dios, empezando con el matrimonio.
En ese sentido, mencionó que, “las muchas aguas no pueden apagar el amor”, en referencia al libro bíblico de Cantares, “pero esas muchas aguas se convirtieron muchas veces en infidelidad, en golpes, críticas. Cuando estas cosas empiezan a dañar al matrimonio, la pareja y la familia empiezan a perder esos valores”.
Consideró que hoy en día se han generado muchos criterios, respetables, pero si no están de acuerdo con la voluntad de Dios no hay quién los mida.
De acuerdo a las sagradas escrituras, mencionó que, si Dios ha dejado de ser el centro de la vida y de los pensamientos del ser humano, entonces ya no se logra amar como se debería, pues “el libro de Juan señala que el que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor”.
Manifestó que a los políticos probablemente no les haga falta amor al pueblo, pero sí carecen del amor de Dios, ya que a través de éste se aprende a despojarse de lo suyo para ayudar a los demás.
Sin embargo, recalcó que no solo a los políticos sino a todos en general les falta muchas veces el amor, ya que calman su conciencia entregando apoyos, pero se olvidan del fondo de las cosas, incluidos sacerdotes y pastores de la iglesia.
EGOÍSMO MARITAL
Indicó que los matrimonios han dejado de ser “hasta que la muerte los separe”, porque han dejado de cultivar el amor y a veces creemos que lo que a nosotros nos gusta le va a gustar también a nuestro cónyuge.
En ese sentido, subrayó que existe egoísmo en la pareja y no hay comunicación para conocer los gustos entre ambos, y, entonces, llegar a comprenderse.
Comentó, entre otras cosas, que muchas veces el cónyuge es muy cortés con la gente que no conoce, pero no en la casa con su pareja. Y puso como ejemplo que en la calle se piden disculpas, pero en el hogar se insulta y se ofende.
Todas esas cosas, añadió, se tienen que ver cómo se manejan dentro del matrimonio para evitar conflictos.
INFLUENCIA PATERNAL
En cuanto a la conducta violenta de los niños y el bullying, manifestó que los padres han dejado de modelar con el ejemplo.
Por ejemplo, “la mayor influencia somos los padres y los hijos siguen lo que hacemos y no lo que decimos. Hemos perdido el valor del respeto y se ha destruido la moral”.
Recalcó que los mejores valores tienen que salir del hogar, pero también se ha perdido la influencia y respeto de los maestros, pastores y sacerdotes, porque antes todos ellos tenían autoridad fundamental en el pueblo, incluso para llamarle la atención a una persona.
“Hemos perdido el valor del respeto, porque hemos dejado de modelar; fallamos los pastores, fallaron los maestros, fallaron los sacerdotes y cuando fallamos se destruye la moral, y necesitamos retomar los principios de que modelemos los papás, pastores y sacerdotes con el ejemplo para ganarse el respeto”, insistió.
HAY ESPERANZA
Dijo que sí se puede revertir la pérdida de valores si el ser humano retoma como ejemplo el temor de Dios, independientemente de la religión que profese, porque en todas las iglesias hay gente fiel e infiel.
Recalcó que en la actualidad las mismas leyes permiten más libertades, porque “parece que se van acomodando más bien a nuestra manera de vivir y no a detenernos”.
Destacó que cuando nosotros queramos tener una vida diferente, lo que debemos hacer son leyes diferentes, que nos ayuden para tener mejores principios, porque al paso que vamos, cada día nos hundimos más.
