La situación de universitarios que cursan la totalidad de su carrera en condición de foráneos pueden tener consecuencias en su trayectoria académica.
Eliseo Cerino Aguirre/Ultimátum
VILLAHERMOSA
La movilización de miles de alumnos que residen en ciudades y comunidades alejadas de sus centros de estudio, genera un cambio emocional en los estudiantes que, a raíz del confinamiento por el Covid-19, por ejemplo, estrecharon vínculos familiares y se adaptaron a la educación a distancia.
Algunos de los universitarios de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT) testificaron haberse sentido desmotivados con la noticia del regreso a la modalidad presencial.
Tal es el caso de Roberto “N”, estudiante de la licenciatura en Comunicación y originario del municipio de Cárdenas, quien aseguró que ha experimentado cansancio y desánimo en mayor medida, además de depresión, a partir del retorno a las aulas.
Roberto describió que la modalidad en línea le permitía tener un mejor aprovechamiento del tiempo y un desempeño académico superior. Todo esto aunado a los problemas económicos que le han generado a su familia los gastos de transporte y alimentación diarios, que representa trasladarse desde Cárdenas hasta Villahermosa y permanecer varias horas en la universidad.
De igual forma, Jonathan “N”, alumno de la licenciatura en Contaduría, expresó haber perdido todo propósito y motivación de continuar en la carrera luego de las primeras semanas de clases presenciales del presente ciclo escolar, lo que le ha provocado ansiedad constante, dentro de otras complicaciones emocionales.
La salud mental del estudiante se pone en juego y requiere de atención profesional. De acuerdo con la psicóloga Viviana Lisbeth Ruiz Méndez, uno de los procesos que deben reforzarse en la etapa universitaria, para contrarrestar los efectos del trastorno de ansiedad y depresivo, es la inteligencia emocional, que se enfoca en el control de las emociones y el desarrollo de la personalidad.
Ruiz Martínez explicó que este proceso puede complementarse en la actividad física, donde «se genera una serie de competencias que nos permiten regular las emociones, obteniendo así un beneficio no únicamente físico sino también psicológico».
La situación de estos universitarios que cursan la totalidad de su carrera en condición de foráneos resulta preocupante, ya que la presencia de cualquier trastorno de la salud mental puede acarrear consecuencias de mayor complejidad para su trayectoria académica.
Incluso, durante el reciente retorno a actividades presenciales en la UJAT, se observó una importante disminución en el número de alumnos que volvieron a las aulas, después de casi dos años de trabajar mediante plataformas virtuales, recalcó la profesional de la medicina.
Las causas de tal deserción escolar están ligadas a motivos personales, ya que muchos de estos alumnos atravesaban por problemas económicos, familiares y académicos que repercutían en su conducta emocional, según testifica Harif «N» exalumno de la División Académica de Educación y Artes, quien fue notificado de su baja definitiva automática tras acumular un total de diez materias atrasadas.

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