La legislatura pasada dejó una marca profunda en la memoria de Chiapas, no por sus logros, sino por su silencio.
✍?REALIDAD A SORBOS | Eric Ordóñez
La legislatura pasada dejó una marca profunda en la memoria de Chiapas, no por sus logros, sino por su silencio. Fue un Congreso que se distinguió más por sus puertas cerradas y su lejanía que por su compromiso con la voz ciudadana. Las metálicas cortinas que resguardaban el edificio eran, en muchos sentidos, un reflejo de la actitud de los diputados: esconderse, evitar el escrutinio público y eludir la responsabilidad de representar a quienes los eligieron. En lugar de alzar la voz en los momentos críticos para Chiapas, muchos prefirieron hacer mutis, encapsulando en ese silencio una desconexión evidente con la realidad de un estado necesitado de acción y empatía.
Hoy, sin embargo, la nueva legislatura parece dispuesta a cambiar el guion. Ahora, los diputados levantan la voz en lugar de solo la mano. Al menos, dan la cara y ofrecen declaraciones, reconociendo lo que sus antecesores prefirieron ignorar. Este cambio es notable, y muchos nos preguntamos si será el primer paso hacia un Congreso verdaderamente comprometido con Chiapas. Sin embargo, la transparencia no termina en una serie de palabras; necesita sostenerse con hechos, con debates y decisiones que demuestren que los intereses de Chiapas están en el centro de su labor legislativa. La ciudadanía exige no solo la presencia de los legisladores, sino también su acción.
EL DESAFÍO DE LA CUARTA TRANSFORMACIÓN
Vivimos en tiempos de la autodenominada Cuarta Transformación, un movimiento que, al menos en teoría, aboga por el cambio profundo y la transparencia en cada esfera del poder. Sin embargo, en muchos sentidos, este movimiento ha sido criticado precisamente por su opacidad y su falta de claridad en la toma de decisiones. Chiapas, un estado con desafíos particulares, necesita una transformación que vaya más allá de la retórica. Requiere legisladores que, más allá de levantar la mano, se enfrenten con valentía a los problemas que sufre el estado y trabajen en soluciones efectivas.
Este Congreso, que empieza con el pie derecho en términos de apertura, tiene la oportunidad de demostrar que la Cuarta Transformación puede ser también un ejercicio de transparencia y responsabilidad en Chiapas. Que estos nuevos legisladores no solo hablen, sino que actúen, que cada declaración de compromiso con el pueblo sea también una promesa de que el Congreso trabajará por y para el estado. Chiapas merece un cambio verdadero, y esa transformación empieza en los hechos. Cada vez que un diputado toma la palabra, debe recordar que sus palabras y acciones tienen consecuencias para cada chiapaneco. Que no traicionen esa confianza.
UN APLAUSO A LA ALMA MÁTER EN SU 50 ANIVERSARIO
La Universidad Autónoma de Chiapas (Unach) cumplió cincuenta años, y, como docente y exalumno, no puedo más que sentir un orgullo profundo al ver cómo esta institución ha marcado el desarrollo de nuestro estado. La Unach es más que un centro de formación: es una plataforma que ha impulsado generaciones de chiapanecos, inculcándonos el valor del esfuerzo, el compromiso y la responsabilidad. Para mí, y para tantos otros, es la institución que no solo nos dio un título, sino que también nos enseñó a enfrentar con integridad los desafíos que el mundo nos lanza.
Que este Congreso de Chiapas, en su afán de renovación, tome de la Unach una lección de compromiso con el futuro. Porque, así como la Unach sigue formando generaciones críticas y comprometidas, el Congreso tiene la responsabilidad de construir políticas que hagan honor a ese mismo compromiso. La Unach es un símbolo de esperanza y crecimiento para Chiapas, y espero que cada legislador mire a esta institución con el respeto y la admiración que merece, y que se inspire para llevar a cabo una labor digna de los chiapanecos.
EXPECTATIVAS Y VIGILANCIA CIUDADANA: “OJALÁ AHORA SÍ…”
Dar la cara es un primer paso, pero es apenas el inicio de una ruta que requiere constancia y convicción. Chiapas, con sus múltiples desafíos, merece una representación que esté a la altura. La ciudadanía observa, y lo que hoy es una muestra de apertura necesita convertirse en un compromiso sostenido. Ojalá que este Congreso demuestre que “ahora sí” es diferente, que Chiapas es su prioridad y que cada discusión, cada ley y cada pronunciamiento esté realmente en línea con las necesidades de nuestro estado.
En un estado como Chiapas, donde las dificultades sociales y económicas se sienten a flor de piel, no basta con abrir puertas o con dar declaraciones al aire. La gente de Chiapas necesita un Congreso que no solo prometa, sino que cumpla; que no solo se luzca en palabras, sino que brille en acciones. Porque al final, Chiapas merece una transformación que no solo sea de nombre, sino de impacto real en su vida diaria.
Cordial saludo.


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