La ausencia de Velasco en la asamblea fue más que simbólica.
✍?REALIDAD A SORBOS | Eric Ordóñez
Hace unos días, escuchaba a Elena Poniatowska decir que “tenemos un afán de pertenecer al mundo; queremos que nos quieran, queremos querer a la gente, pero que haya un intercambio”. Esa frase, simple y certera, resume lo que muchos vivimos. Pero en política, ese “afán” suele ser más profundo, casi una necesidad de sobrevivencia.
Para Manuel Velasco Coello, exgobernador de Chiapas, ese deseo de pertenencia se ha transformado en una lucha constante por mantener su lugar en la política nacional. De la mano de Andrés Manuel López Obrador primero y ahora con Claudia Sheinbaum Pardo, Velasco se muestra como el oráculo de Chiapas, un líder que, pese a todo, sigue buscando ser querido, aceptado y relevante. Pero la pregunta es, ¿por qué se empeña en pertenecer a este “mundo”?
En la reciente asamblea del PVEM, el Foro Chiapas se llenó -un poco más que la última presentación de Kimberly Loaiza el pasado 12 de octubre- para recibir a un partido que intenta resurgir, casi como un “Verde 2.0”. No obstante, las ausencias fueron notorias. Entre quienes no asistieron estaba Velasco, el mismo personaje que, en su tiempo, fue el rostro y emblema del Verde en el estado. ¿Es posible que el partido busque alejarse de esa sombra, casi borrando su presencia de la memoria colectiva? Hoy, el Verde se presenta con un tono “Pulido”, en manos de Jorge Manuel Pulido López, quien promete una “nueva era” en el estado.
UN VERDE QUE QUIERE PERTENECER
La ausencia de Velasco en la asamblea fue más que simbólica. Nos muestra un cambio de estrategia, un esfuerzo del partido por desvincularse de un pasado reciente y construir una identidad que refleje algo nuevo, algo sin las huellas de Velasco. Pero aquí surge la ironía: a pesar de su ausencia física, la presencia de Velasco sigue siendo una sombra difícil de borrar.
Velasco se ha mantenido vigente en la política nacional, ya sea bajo la protección de López Obrador, ahora, acercándose a Sheinbaum. Su afán por ser incluido, por pertenecer a la esfera de poder, por mantenerse como un referente, habla de una necesidad de afirmación. Pero ¿de qué sirve ese deseo si la percepción en Chiapas es que su tiempo ya ha pasado? Mientras el Verde intenta resurgir con un nuevo rostro, parece que aún no ha encontrado la forma de desprenderse por completo del peso de su antiguo líder.
UN VERDE MÁS CLARO, PERO IGUAL DE INTENSO
La promesa de Jorge Manuel Pulido López de una “nueva era” suena alentadora. Habla de cercanía con la gente, de transparencia, de dar voz a los jóvenes, un discurso que busca conectar con las demandas actuales de los chiapanecos. Pero ¿realmente podrá este Verde “pulido” romper con el legado de Velasco? El partido intenta adoptar un tono fresco, un color menos saturado por el pasado, pero los chiapanecos se preguntan si esto es más que un maquillaje superficial.
Los partidos, al igual que las personas, tienen su propio afán de pertenencia, de querer y ser queridos por la gente que representan. El PVEM en Chiapas quiere demostrar que ha cambiado, que puede ser una opción viable, distinta a lo que fue bajo Velasco. Sin embargo, los chiapanecos saben que los tonos de verde no cambian solo con discursos. La pregunta central es si este cambio será suficiente para transformar la percepción que tienen los ciudadanos de este partido o si, al final, seguirá siendo una fachada que no llega al fondo del problema.
EL DESAFÍO DE PERTENECER
El Verde en Chiapas está ante el desafío de demostrar que puede desprenderse de un pasado que, a pesar de las apariencias, sigue presente en la memoria colectiva. Velasco puede querer pertenecer al mundo de la política nacional, pero su legado en Chiapas es una historia con capítulos difíciles de reescribir. A la distancia, pareciera que su tiempo como figura clave del Verde está desvaneciéndose, mientras el partido intenta encontrar una nueva identidad.
Pero, en un estado como Chiapas, donde la política sigue siendo un reflejo de las necesidades reales de la gente, la pregunta persiste: ¿podrá este Verde “pulido” demostrar que es más que una promesa de cambio? Al final, será el tiempo y las acciones los que definan si este Verde logra, finalmente, pertenecer a un Chiapas que anhela líderes comprometidos con su tierra y su gente.
Cordial saludo.


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