La pregunta es: ¿qué sigue en la agenda del señor Trump? Su lista de adversarios es larga y México no es el único en la mira.
COLABORACIÓN INVITADA/Juan Carlos Gómez Aranda
La relación entre México y Estados Unidos enfrenta una nueva prueba. El presidente Donald Trump enseñó los colmillos y lanzó las primeras dentelladas. Como en 2019, cuando amenazó con imponer aranceles a los productos mexicanos que su país importa y obligó al gobierno de México a movilizar guardias nacionales a la frontera sur, ahora exigió ubicar 10 mil efectivos a la frontera norte para frenar el paso de migrantes y drogas como condición para pausar la medida impositiva durante un mes. México respondió rápido: la Guardia Nacional ya está en posición, pero el domingo pasado el norteamericano declaró que las acciones de México son insuficientes. La espada de Damocles sigue en el aire y en un mes se sabrá si la cancillería mexicana logra mantenerla suspendida.
De manera exitosa, la presidenta Claudia Sheinbaum ganó tiempo. En el reloj diplomático un mes puede ser un breve suspiro, una trampa o una oportunidad de construir acuerdos de mediano plazo. La pregunta es: ¿qué sigue en la agenda del señor Trump? Su lista de adversarios es larga y México no es el único en la mira. Si algo ha dejado claro el republicano en este regreso a la Casa Blanca es que está dispuesto a incendiar la pradera de la geopolítica. Como a México, amenaza a Canadá y a China con exigencias arancelarias; presiona a Panamá para tener privilegios en el Canal; amaga a Groenlandia y Dinamarca con sus deseos expansionistas; intenta imponerse en la Franja de Gaza sin perder de vista Ucrania, Rusia y Palestina; mientras sospecha que Somalia, Sudán y Siria apoyan al estado islámico, mantiene tropas en Irak y de soslayo observa a Cuba y Venezuela.
Estos conflictos tienen algo en común: Trump necesita un enemigo para venderse como el gran defensor de los intereses estadounidenses. México no es la excepción. Pero si Washington quiere hablar de mafias financieras y clanes criminales por combatir, que empiece por los propios, le responden desde el Altiplano mexicano al bravucón. Las calles de Los Ángeles, Chicago y Nueva York le recuerdan que los latinos no son solo emigrantes; son una fuerza económica que mueve y contribuye con la economía de ese gran país.
Trump y Sheinbaum juegan las aperturas de la partida de ajedrez para desarrollar sus piezas y establecer control sobre el tablero. Ante las bravatas, cabeza fría y pulso firme, dice la presidenta y añade que la base para evitar una guerra comercial es la cooperación y la máxima juarista: el respeto al derecho ajeno.
El presidente norteamericano es testarudo y cuando concluya el plazo de treinta días que “concedió”, puede regresar a las amenazas o los hechos, como lo hizo anteayer cuando dispuso arancel de 25 por ciento a todas las importaciones de acero y aluminio a nivel global, a partir del próximo 4 de marzo, sin importarle que con esta medida transgreda el tratado comercial con nuestro país y Canadá. Sería un error suponer que ya está satisfecho o que las tensiones que mantiene con tantos fierros en la lumbre internacional lo mantendrán distraído.
Como la agenda política nacional es multitemática, avanza la propuesta presidencial de una reforma disruptiva que, al prohibir la reelección y el nepotismo, evitará la perpetuación en cargos públicos y pondrá fin a los puestos heredables. Ni padres ni esposos traspasarán el poder como si fuera propiedad familiar y se acabarán los Juanitos y las Juanitas, execrable práctica de simulación y abuso.
CHIAPAS: LIBERAR AL PUEBLO DEL MIEDO
Mientras tanto, en la pacificación del país, Chiapas hace su parte. El Gobernador Eduardo Ramírez colocó como objetivo central de los primeros 100 días de su gobierno liberar a su estado del miedo y después concentrará sus esfuerzos en atender y resolver las carencias y la falta de oportunidades que abruman a gran parte de sus habitantes.
La estrategia del gobernador chiapaneco continúa dando frutos: en 64 días han sido puestas a disposición más de mil 500 personas, incluyendo más de 260 agentes y mandos policiacos de diferentes corporaciones, dos presidentes municipales en funciones y se han decomisado más de mil vehículos robados o vinculados con hechos ilícitos. En días pasados, después de un mensaje del Gobernador Ramírez en las redes sociales, aparecieron como hongos decenas de vehículos robados a la vera de caminos. Los delincuentes saben que el gobierno estatal va en serio.
Estas acciones corresponden a un enfoque integral que combina operativos estratégicos, equipamiento moderno, mejores salarios para el personal operativo de seguridad pública, y buscan sentar las bases para un Chiapas más seguro y próspero.
La construcción de la paz exige valentía y determinación, para que en los tiempos serenos impere el proyecto social de la Nueva ERA chiapaneca, cuyos resultados se basen en el humanismo y el trabajo.
Twitter: @JCGomezAranda
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