La falta de incremento en los presupuestos y la creciente demanda educativa han puesto a prueba la capacidad de gestión de sus autoridades.
MÁS ALLÁ DEL DISCURSO/Carlos Serrano
Las universidades públicas en México atraviesan tiempos difíciles. La falta de incremento en los presupuestos y la creciente demanda educativa han puesto a prueba la capacidad de gestión de sus autoridades. En la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), esta realidad no ha sido ajena, pero lejos de convertirse en un obstáculo insalvable, ha sido enfrentada con responsabilidad y visión de futuro.
El reciente acuerdo alcanzado entre la máxima casa de estudios y el Sindicato de Trabajadores Administrativos es un ejemplo claro de cómo el diálogo, cuando es conducido con liderazgo y respeto, puede dar resultados positivos para ambas partes. En este proceso, la figura del rector Oswaldo Chacón Rojas ha sido fundamental.
Desde el inicio de las mesas de trabajo, Chacón Rojas impulsó un ambiente de negociación basado en el entendimiento y la disposición a encontrar soluciones que no solo beneficiarán a los trabajadores, sino que también garantizarán la estabilidad de la universidad. Su enfoque permitió que se resolvieran diferencias que venían arrastrándose desde hace años y que muchas veces habían complicado la relación entre la administración central y el sindicato.
Este acuerdo no solo reconoce el esfuerzo del personal administrativo, sino que también representa una decisión responsable en el contexto de una UNACH que, a pesar de no haber recibido un solo peso adicional en tres décadas, ha buscado crecer y mantenerse como un referente educativo en la región.
A nivel nacional, muchas universidades han enfrentado negociaciones sindicales con tensiones que han desembocado en huelgas o crisis financieras. Por su parte, la UNACH ha demostrado que hay otra ruta posible: la de la gobernanza universitaria basada en el consenso y el compromiso con el futuro.
El liderazgo de Oswaldo Chacón Rojas ha sido clave para que la UNACH siga avanzando en medio de los retos actuales. Su capacidad de generar acuerdos y su disposición al diálogo han permitido consolidar una gestión que, sin comprometer la estabilidad de la institución, sigue apostando por el bienestar de su comunidad. Este tipo de liderazgo es el que necesita la educación pública en México: uno que entienda los desafíos, pero que también tenga la voluntad de enfrentarlos con inteligencia y visión.


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