Areli Latournerie y Francisco Rojas consideraron que Chiapas ha sufrido demasiado saqueo, pero ahora nace una nueva esperanza con el gobierno de Eduardo Ramírez para acabar con la impunidad
Eugenio Hernández Sasso/Ultimátum
Antes de presentar la denuncia formal en la Auditoría Superior del Estado (ASE), los regidores del Ayuntamiento de Tuxtla, Areli Latournerie Castellanos y Francisco Rojas Toledo, han reunido las pruebas suficientes para demostrar que existen desvíos de recursos, se han inflado precios, hay empresas fantasmas y “sospecha de otras cosas” en productos y servicios proveídos.
Entrevistados por Amet Samayoa Arce y Eric Ordóñez, director general y subdirector del diario Ultimátum, respectivamente, los representantes populares señalaron que han encontrado anomalías en algunas muestras aleatorias, y todavía no se imaginan lo que pueda aparecer en contratos de obras públicas y de comunicación social.
Lo que se percibe hasta ahora, dijeron, es que “están desatados; son abusivos para hacer las cosas”. Por ello, se han asesorado legalmente para presentar la denuncia correspondiente ante la ASE, con el propósito de que se castigue a los culpables del quebranto a las finanzas públicas.
Precisaron que Chiapas ha sufrido demasiado saqueo por parte de Juan Sabines, Manuel “El Güero” Velasco y Rutilio Escandón. “¡Pobre Chiapas! Nace una nueva esperanza con el nuevo gobierno; los mensajes son claros en el sentido de cero impunidad, cero corrupción, y por acá van por otro camino”, indicaron.
gobernador Eduardo Ramírez Aguilar.
Explicaron que los regidores autorizan en lo general el presupuesto para lo que proponga el presidente municipal, pero el proceso de adquisición es responsabilidad de las secretarías del Ayuntamiento.
Están animados a realizar la denuncia ante las instancias correspondientes, porque existe la esperanza de que el nuevo gobierno hará justicia, como lo ha hecho, inclusive, con algunos personajes importantes de la política que se tomaron fotos con el gobernador y hoy están sujetos a procesos legales en su contra.
Pidieron la colaboración de la ciudadanía para hacerles llegar más denuncias, con las pruebas correspondientes, para que defiendan con mayor fuerza los dineros del pueblo.
Sostuvieron que esta administración municipal ha rebasado, malamente, sus expectativas, porque esperaban que funcionara y estuviera comprometida con Tuxtla, además de cumplir con lo que se dijo en el discurso de campaña.
Consideraron que el tiempo, las pruebas y los hechos los han desilusionado.
Dijeron que los servidores públicos, o del pueblo como ahora se hacen llamar, deben servir a la gente, pues “no son esas personas encumbradas y que da miedo hablarles. Es al contrario, nosotros nos debemos al pueblo de Tuxtla Gutiérrez”.
Revelaron que el presidente Ángel Torres les dijo, el pasado martes, que nadie tiene un cheque en blanco y que iba a pedir una investigación para aclarar las denuncias de los regidores en cuanto a corrupción por sobreprecios en productos y servicios.
Rememoraron que el 18 de febrero, en una reunión de la Comisión de Hacienda les entregaron los estados financieros y notaron que los costos estaban inflados.
En la sesión de cabildo correspondiente ambos regidores, junto con su homólogo Miguel Zárate votaron en contra de esos estados financieros, y, además, hubo dos abstenciones.
Con ello armaron un expediente, y, aunque no revisaron todas las operaciones ni a todos los proveedores, encontraron pruebas suficientes para determinar que existe un quebranto a los recursos de los tuxtlecos.
“Es muy triste lo que se vio que está haciendo la Dirección de Adquisiciones, la omisión de la Contraloría Interna y de la Sindicatura en cuanto a vigilar y eficientar el ejercicio del recurso”, recalcaron.
De igual manera, reafirmaron que la empresa Ikal vende desde toner hasta la fumigación de mercados y habilita oficinas, cuando hay muchas otras que pagan impuestos, generan empleos y quieren trabajo.
En la documentación también aparecen negocios como Exacto con precios sobregirados y otro negocio que tiene como domicilio una casa medio abandonada, donde compraron las láminas que están repartiendo.
También denunciaron que a la única empresa a la que le adquirieron tinacos tiene su domicilio fiscal en La Trinitaria y a precios muchos más altos que en establecimientos de Tuxtla Gutiérrez.
Descartaron movilizaciones y precisaron que recabarán las pruebas para documentar las denuncias de manera legal, porque buscan que le vaya bien a Tuxtla.
Exhortaron a los tuxtlecos que exijan que sus recursos se inviertan en obras y servicios para mejorar el municipio, además de que se gaste el dinero con honestidad.
