Tras años bajo el control de grupos armados, municipios de la Sierra Mariscal como Frontera Comalapa comienzan a recuperar la tranquilidad, luego de un periodo de abandono y ausencia del Estado.
César Espinosa/Ultimátum
En municipios como Frontera Comalapa, Chicomuselo, Bellavista y Motozintla, durante años se vivió bajo sitio de grupos armados. De ello mucho se supo y más se sufrió. Sin embargo, hoy los pobladores de esta región, conocida como Sierra Mariscal, comienzan a respirar con algo de tranquilidad.
Años de miedo, abandono y violencia
Fueron casi cuatro años de zozobra y violencia. Grupos fácticos aprovecharon el vacío de autoridad y la falta de gobierno. Como lo han repetido los nuevos mandos de justicia y seguridad, durante ese tiempo las comunidades vivieron en el olvido, sin el acompañamiento del Estado.
El peligro se esparció por Comalapa, Paso Hondo, Chamic, Ciudad, Huixnayal, Las Chicharras. El miedo creció. El caos se instaló. En muchos hogares, la esperanza se esfumó.
La Sierra Mariscal comprende municipios como Amatenango de la Frontera, Bejucal de Ocampo, El Porvenir (ubicado a más de tres mil metros sobre el nivel del mar), Mazapa de Madero, Siltepec, Honduras de la Sierra y Capitán Luis Vidal.
La violencia, acompañada de despojos y extorsión, obligó a muchos jóvenes a huir para evitar ser reclutados. Familias cerraron sus casas con llave y abandonaron sus tierras. Gente desconocida, de tez blanca, alta y con barba, se dejó ver. Se decía que venían del norte del país.
Los alimentos escasearon. Una bolsa de Maseca llegó a costar 300 pesos, cuando en tiendas regulares cuesta 27. Durante los últimos meses del año pasado, muchas familias sobrevivieron con arroz, yerbas y lo que encontraran. Algunas con mayores recursos almacenaron lo básico.
Un nuevo rumbo: los primeros 100 días
En medio del desgobierno, el 8 de diciembre se difundió un mensaje que puso un alto a la omisión: el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar anunciaba un plan integral para combatir la inseguridad en Chiapas, incluyendo la Sierra Mariscal, la zona frailesca, el norte del estado y la región fronteriza del Soconusco.
Tras ese mensaje, algo cambió. Los grupos armados comenzaron a escabullirse. El gobernador recorrió la zona junto al fiscal Jorge Luis Llaven y el secretario de Seguridad, Óscar Aparicio Avendaño, con quienes sostuvo encuentros con pobladores para enviar un mensaje de esperanza.
Hoy, elementos de la Guardia Nacional, Ejército Mexicano y las Fuerzas de Reacción Inmediata Pakal vigilan la región. Se habla de nuevos batallones en puntos estratégicos, sumándose al Batallón 101 en Chicomuselo.
Construcción de paz en marcha
La pacificación no solo exige seguridad, también servicios públicos, educación y salud. Por eso se han establecido Mesas de Construcción de Paz y Seguridad, donde participan mandos militares, políticos y autoridades locales.
El objetivo es que los niños vuelvan a clases sin miedo, que los maestros enseñen con libertad, que las clínicas estén operativas, que el comercio retome su ritmo y el transporte fluya como antes.
Algunas gasolineras aún están cerradas, pero el abastecimiento comienza a regularizarse.
Filtros, bloqueos y abusos: el pan de cada día
En comunidades como Las Chicharras, del municipio de Bellavista, los bloqueos eran permanentes. Se exigía a mujeres y hombres hacer guardias, y quien se negara debía pagar una multa de 500 pesos.
El pasaje de esa comunidad a la cabecera de Comalapa, un trayecto de apenas 14 km, subió de 20 a 50 pesos, lo que representaba un golpe fuerte para campesinos y familias humildes.
La extorsión se volvió rutina. Nadie estaba exento.
Una nueva etapa: gobiernos en acción
El gobernador Ramírez Aguilar ha dicho que no habrá marcha atrás en la aplicación de la ley. Casos como el de doña Julissa, oriunda de Comalapa, reflejan el sentir colectivo:
“Es preferible comer frijoles, pero en paz y tranquilidad.”
Los grupos armados tiraron torres de energía eléctrica y sabotearon tuberías de agua potable. La población sufrió apagones y falta de agua durante días.
Hoy, se recupera la normalidad. Se abren tiendas, carnicerías, farmacias, oficinas de gobierno. El mercado público y los changarros vuelven a la vida.
En un recorrido, un joven del lugar confió:
“Vamos mejor”.
Decidió huir en su momento por temor al reclutamiento forzado. También se rumoraba que cobrarían 500 pesos a cada propietario de vivienda.
En el parque central, marimbistas tocan “Mi Cafetal”. Un hombre con aspecto campesino ofrece plantas medicinales:
“Soy de Guatemala, estas hojas de cuero sirven para la próstata y para el flujo. Las vendo todas, y cuando se acaban, voy por más.”
El fuego cruzado: Comalapa bajo asedio
La lucha por el poder se vivió a sangre y fuego. En 2022, desapareció Irán Mérida Matamoros. En abril del año pasado, fue levantado Rey David Gutiérrez, del PT. Y en enero de este año, desapareció Aníbal Roblero Castillo, presidente electo por el PVEM. Aún no se sabe nada de él.
En medio de esta convulsión, asumió el poder Marly Trejo Posada, el 13 de enero. Una joven profesionista que, con actitud y determinación, hoy dirige el ayuntamiento. Sustituye a José Antonio Villatoro Herrera, destituido y encarcelado por delitos como extorsión, desaparición forzada y homicidio.
Lo que aún falta
Aunque el ambiente es más seguro, persisten desafíos: el alcoholismo entre jóvenes y la proliferación de locales clandestinos de venta de bebidas embriagantes.
También se exige mayor compromiso de algunos presidentes municipales que no asisten a las mesas de seguridad y paz.
A pesar de todo, en los pueblos y rancherías de la Sierra Mariscal ya se respira distinto. Ya se duerme sin sobresaltos.
