La activista dijo que su trabajo está enfocado, actualmente, en llevar a los gobiernos estatales propuestas de prevención de abuso sexual a menores y elaborar iniciativas con castigos severos.
Eugenio Hernández Sasso/Ultimátum
Elena Torres Villanueva, presidenta de la Fundación Granito de Arena contó dos historias de abusos y violaciones sexuales: la propia y la de Fátima. El propósito es que la primera pueda animar a niñas y niños a salir de su condición de sufrimiento y, la otra, crear la Ley Fátima para castigar con severidad a quienes cometen estas atrocidades.
En la Entrevista con Amet Samayoa Arce, director general del diario Ultimátum, Elena Torres dijo que busca donar al gobierno de Eduardo Ramírez Aguilar los programas Escuelas Blindadas y Cabinas Arenito.
Ambos proyectos sirven para prevenir el abuso sexual en menores de edad e investigar esos delitos, mediante programas informáticos.
Escuelas Blindadas ya funciona en la alcaldía de Huixquilucan, Estado de México y Quintana Roo también está interesado. Aparte de que es políticamente atractiva, la propuesta representa humanismo puro.
El otro son las Cabinas de Arenito, el cual funciona con un software manejado por ministerios públicos y peritos, donde los niños pequeños, de prescolar o con discapacidad, pueden ser entrevistados a través de un personaje. Esta es una herramienta para las autoridades.
Torres Villanueva habló de la elaboración de una iniciativa de ley que recientemente fue presentada en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, aunque su intención era proponerla en el estado de Chiapas “pero no se pudo”.
Esta propuesta, explicó, se basa en la historia de Fátima, una niña de 12 años, originaria de la Ciudad de México, quien caminaba todos los días de la escuela a su casa y fue víctima de una atrocidad por tres vecinos.
A la menor le picaron un ojo, le dieron más de 300 puñaladas en su cuerpo, le fracturaron las muñecas y las piernas, le cortaron a la altura del cuello y del tórax más de 10 centímetros, entre otras atrocidades.
Como la niña aún seguía viva la violaron dos de sus agresores mayores de edad y uno de 17 años. Al ver que no moría le reventaron todos los dientes con una cadena y le lanzaron tres piedras a una altura de más de dos metros en una zanja.
La historia no termina ahí, pues la familia de Fátima tuvo que huir y ser alojada en una casa de resguardo, sin embargo, su hijo de 18 años presentó un problema de salud y al llevarlo a un hospital le indujeron un coma que le causó la muerte. El sufrimiento de la madre fue aún mayor.
Dijo que recientemente hicieron una manifestación en la Ciudad de México, donde habló la mamá de Fátima de manera muy explícita y, en este momento, el diputado Felipe Miguel Delgado Carrillo está trabajando por la Ley Fátima a nivel federal.
El propósito es que haya sanciones distintas y severas para jóvenes adolescentes que cometan crímenes de esa magnitud.
Comentó que su forma de perdonar ha sido aceptando su historia, “siempre con dignidad y justicia para que esto salga adelante”, pero consideró que cada persona tiene un proceso diferente, de acuerdo a las violaciones o abusos que han vivido.
Granito de Arena, a 13 años de su fundación, ha atendido a 6 mil niñas y niños; mil 800 en Tapachula y el resto en Tuxtla Gutiérrez.
Relató la forma en que se fundó la organización y todo empezó con Belisario, un niño de la calle que la inspiró. Luego se convirtió en activista a los 16 años, empezó a visitar casas hogar y, en resumen, nació la fundación que ahora dirige.
LA VERDAD NOS HARÁ LIBRES
Con gran valentía y lágrimas en sus ojos, Torres Villanueva relató parte de su vida en la cual fue víctima de abuso sexual de parte de un familiar cercano, una violación de un primo y otra en la que participaron tres muchachos que, inclusive, atentaron contra su vida cuando tenía 15 años. Ella intentó suicidarse de muchas formas, pero sobrevivió.
Sin embargo, después de todo lo que pasó, ahora se planta con entereza para platicar su testimonio y busca, con ello, animar a niños y niñas que son víctima de abuso y violaciones sexuales, a que puedan salir de la condición de dolor, tristeza y frustración en la que se encuentran.
La activista reveló que nunca había contado su historia hasta hace dos años que rompió el ego de ser la presidenta de la Fundación y decidió hablar toda la verdad con Silvia Olmedo, “porque la verdad nos hará libres”.
Dijo que pasó por momentos muy difíciles, en donde se le cerraron muchas puertas, “pero decidí que esta verdad la podía soltar al mundo y han pasado cosas maravillosas donde ya no solamente hemos podido ayudar en el estado sino en otras entidades y no solo en México”.
Ahora forma líderes en diferentes estados, con el propósito de que mujeres que sufrieron abuso o que sus hijos e hijas fueron violentadas brillen y ayuden a los demás. Sus propuestas se ofrecen gratuitamente a los gobiernos.
Hizo un llamado a empresarios y emprendedores a colaborar, porque los recursos aportados se manejan con honestidad y pueden apadrinar a un niño con 500 pesos mensuales o menos, desde la página web de Granito de Arena.

