IDENTIDAD POLÍTICA/José Adán Altúzar Figueroa
En el contexto político mexicano, las relaciones que establecen los funcionarios y figuras públicas suelen ser motivo de escrutinio y debate. A lo largo de la historia reciente, han salido a la luz numerosos casos en los que los vínculos de los políticos con empresarios, grupos de poder y organizaciones fuera de la legalidad han generado polémica y preocupación social. Los riesgos que representan y su impacto en la gobernabilidad y la confianza ciudadana.
¿Qué son las relaciones peligrosas?
Se consideran relaciones peligrosas aquellas asociaciones, alianzas o vínculos que los políticos sostienen con personas, empresas o grupos cuyos intereses pueden estar en conflicto con el bienestar público, la legalidad o la ética. Estas relaciones pueden ir desde acuerdos informales hasta pactos explícitos, y muchas veces se dan en la opacidad, lo que dificulta su identificación y control.
Principales formas de relaciones peligrosas que ubican a quienes las practican en la vulnerabilidad del escrutinio público, sin embargo, en necesario señalar que en algunas ocasiones estas relaciones se dan en condiciones obligadas por quienes actúan fuera de la ley y no siempre por voluntad de quienes ostentan un cargo, que, por la naturaleza de este, son causas que favorecen a delincuentes.
Los Vínculos con el crimen organizado: La infiltración de grupos criminales en la política mexicana ha sido documentada en diversas ocasiones. Estos grupos buscan influir en decisiones clave, proteger sus intereses y obtener impunidad.
La Corrupción y conflictos de interés: Los acuerdos bajo la mesa con empresarios y contratistas pueden derivar en actos de corrupción, desvío de recursos y favoritismo en la asignación de contratos públicos.
El Compadrazgo y nepotismo: El uso de relaciones personales para colocar a familiares o amigos en puestos estratégicos debilita las instituciones y fomenta la mediocridad y la impunidad.
La Colaboraciones con actores extranjeros: En ocasiones, ciertos políticos establecen relaciones con gobiernos o empresas extranjeras que ponen en riesgo la soberanía nacional o los intereses del país.
Estos y otros factores que facilitan la formación de relaciones peligrosas destacan la debilidad institucional, la falta de transparencia, la impunidad y la ausencia de mecanismos de rendición de cuentas efectivos. Además, la cultura política en México ha tolerado durante años prácticas como el amiguismo y el clientelismo, lo que normaliza este tipo de vínculos.
Consecuencias para la vida pública
- Pérdida de confianza ciudadana: Cuando salen a la luz estos vínculos, la sociedad percibe a la clase política como corrupta y alejada de los intereses ciudadanos.
- Debilitamiento del Estado de derecho: Las leyes y normas dejan de aplicarse de manera imparcial, favoreciendo la impunidad.
- Impacto en la economía: La corrupción y los acuerdos ilícitos afectan la competitividad y ahuyentan la inversión nacional y extranjera.
- Riesgo para la seguridad: La infiltración del crimen organizado en las instituciones puede traducirse en un incremento de la inseguridad y la violencia.
A lo largo de las últimas décadas, han sido numerosos los escándalos en los que políticos mexicanos se han visto involucrados en relaciones peligrosas. Desde gobernadores ligados al narcotráfico hasta funcionarios federales acusados de aceptar sobornos, estos casos muestran la necesidad urgente de fortalecer los mecanismos de control y sanción.
- Fortalecer los sistemas de transparencia y acceso a la información.
- Imponer sanciones ejemplares a quienes incurran en conflictos de interés o corrupción.
- Promover una cultura de legalidad y ética en la función pública.
- Fomentar la participación ciudadana en la vigilancia y denuncia de actos irregulares.
Las relaciones peligrosas de los políticos mexicanos representan un desafío significativo para la democracia y el desarrollo del país. Atender esta problemática requiere de voluntad política, instituciones sólidas y una ciudadanía informada y participativa. Solo así será posible construir una clase política comprometida auténticamente con los intereses de México y su gente.
Dadas las circunstancias actuales y la posición geopolítica de México, resulta urgente evitar que los políticos estadounidenses perciban a la clase política mexicana como una oportunidad para avanzar sus propios intereses políticos y económicos. El próximo año será crucial para el futuro electoral del Gobierno de Donald Trump; según él mismo ha reconocido, si pierde influencia en el Congreso, sus opositores intentarán destituirlo como presidente de Estados Unidos. En este contexto, los distractores adquieren gran relevancia en sus estrategias, y México se encuentra entre ellos.
Ultimátum
Con la novedad de que el señor exfiscal General de la República de apellido Gertz Manero, de 86 años de edad, será el próximo embajador en el Reino Unido en sustitución de la hija del exgobernador de Chiapas José Patrocinio González Garrido, sí, la señora Josefina González Blanco, la misma que fue enviada a esa embajada después de pretender detener un vuelo en el que ella viajaría y que llego al aeropuerto con retraso, siendo “castigada” por el entonces Presidente AMLO enviándola a “sufrir” los fríos de la realeza inglesa. Por el momento, es cuánto.
