Lo que sigue es una pregunta que nos toca responder a todos: ¿Queremos repetir la historia con reciclajes de siempre o apostar por cuadros con compromiso real y resultados comprobables? Porque el 2030 está lejos, pero los dados ya comenzaron a rodar.
Sin el ánimo de levantar ámpulas anticipadas ni menospreciar a los militantes de pura cepa de la 4T o a sus advenedizos sin nada que aportar, esta entrega periodística tiene el objetivo de identificar a los personajes con trayectoria y presencia real en la política chiapaneca, y que además orbitan en la esfera cercana de la presidenta Claudia Sheinbaum. ¿Quiénes son los que podrían tener voz -o voto- en las decisiones que incidirán en Chiapas en los próximos años?
María Luisa Albores y Carlos Ulloa
Hoy, mientras el Jaguar Negro, Eduardo Ramírez Aguilar, comienza a dejar su impronta como gobernador, es inevitable preguntarse quiénes, desde el escenario nacional, pueden mover los hilos del futuro chiapaneco. En el Senado, hay nombres que suenan pero no resuenan. Sasil de León Villard y Luis Armando Melgar Bravo; Manuel Velasco Coello, perdido entre Monterrey y San Luis Potosí, más preocupado por mantener su franquicia verde que por los destinos de su estado natal. Y sí, también está el innombrable Pepe Cruz, que su pasado parece empeñado en diluir su propia relevancia. Zoé Robledo, por ejemplo, ha sabido construirse una imagen de servidor público eficaz, y esa percepción lo mantiene vigente en una dependencia clave del gobierno federal. José Antonio Aguilar Castillejos, aunque más discreto, no deja de tener presencia por su pertenencía a los obradoristas, más que claudistas. Y luego vienen los dos que hoy por hoy no pueden perderse de vista: María Luisa Albores y Carlos Ulloa. Ambos con la confianza directa de Sheinbaum, y en el caso de Ulloa, incluso con presencia constante al lado de la mandataria. No se trata de promoverlos, pero tampoco de ignorarlos. En política, la cercanía al poder es tan relevante como la trayectoria.
El Jaguar dedicado a gobernar y a trascender
Mientras tanto, el gobernador Ramírez Aguilar está más enfocado en gobernar y trascienden. Y eso, en un contexto donde lo común es el cálculo y la promoción anticipada, es ya un acto político en sí mismo. Porque aunque Chiapas necesita representación en la escena nacional, también urge que su gobierno se concentre en resolver los rezagos estructurales que nos heredaron los que ya se fueron —y que ahora, cínicamente, vuelven a asomar la cabeza como si nada hubieran destruido. Lo que sigue es una pregunta que nos toca responder a todos: ¿queremos repetir la historia con reciclajes de siempre o apostar por cuadros con compromiso real y resultados comprobables Porque el 2030 está lejos, pero los dados ya comenzaron a rodar.
De Tarot y Adivinanza
¿Qué nombres del escenario político estatal anotaría usted? … Servidos.
