Colapso del servicio, colonias abandonadas y conflicto laboral, profundizan la problemática de los residuos en la capital chiapaneca
TGZ. A más de un año de la llegada de Ángel Torres Culebro a la presidencia municipal, la capital chiapaneca enfrenta una de las peores crisis de basura de los últimos años. La acumulación de residuos en calles, contenedores desbordados, malos olores y riesgos sanitarios se han vuelto parte del paisaje cotidiano en colonias del norte, sur, oriente y poniente de la ciudad, evidenciando la falta de capacidad del actual gobierno municipal para garantizar uno de los servicios públicos más elementales.
La situación resulta aún más grave si se considera que Tuxtla Gutiérrez es el municipio que más basura genera en todo el estado de Chiapas, condición que demanda planeación, infraestructura suficiente y una estrategia sólida. Sin embargo, la administración municipal no solo ha sido incapaz de responder a este reto, sino que ha agravado el problema al mantener una postura inflexible en el conflicto con la empresa Veolia, responsable de la recolección de basura desde 2006.
La crisis comenzó a intensificarse a finales de 2024 tras la llegada de Torres Culebro a la a la alcaldía, cuando Veolia inició un proceso de retiro anticipado y anulación del contrato —vigente hasta 2026—, ante la negativa del Ayuntamiento de actualizar la tarifa por tonelada recolectada. La empresa argumentó que el pago actual, de 814.78 pesos por tonelada (aproximadamente 13.8 millones de pesos mensuales), no cubre los costos operativos, mientras que el ajuste propuesto elevaría el gasto a cerca de 19 millones de pesos al mes.
Ante la falta de acuerdos, el alcalde optó por asignar parte del servicio al personal de Servicios Municipales, una decisión que rápidamente mostró su ineficacia. Trabajadores municipales no cuentan con el equipo, la logística ni el parque vehicular necesario para recolectar más de 600 toneladas diarias de residuos, lo que ha provocado el colapso de al menos 54 rutas y la acumulación masiva de basura en la vía pública.
Aunque el Ayuntamiento anunció la incorporación de 10 nuevos camiones recolectores, la medida ha sido duramente cuestionada, ya que implica duplicar gastos mientras se continúa pagando a Veolia por un servicio que no se presta de manera regular, lo que podría representar un posible daño al erario.
TRABAJADORES DE VEOLIA, EN LA INCERTIDUMBRE LABORAL
En medio de la crisis operativa, el conflicto se extendió al ámbito laboral. Trabajadores de la empresa Veolia se manifestaron en días pasados en las instalaciones ubicadas en la colonia Los Sabinos para exigir el pago de su liquidación conforme a la ley, ante la inminente conclusión del contrato y el posible cambio de razón social de la empresa encargada del servicio en la capital chiapaneca. Los empleados denunciaron que fueron informados de que su relación laboral concluiría y que una nueva empresa asumiría el servicio, con la opción de recontratarlos conservando la antigüedad; sin embargo, señalaron que hasta el momento no han recibido la liquidación correspondiente por los años trabajados.
Al menos 60 trabajadores se encuentran directamente afectados. Ángel Flores, representante de los empleados, acusó a la empresa de actuar de manera negligente y dejar en el abandono a la base trabajadora. “Nos dijeron que el contrato ya terminó y que otra empresa se hará cargo del servicio y del personal, pero nadie nos ha liquidado ni pagado lo que por ley nos corresponde”, declaró. Los trabajadores advirtieron que, de no obtener una respuesta favorable, podrían suspender por completo las labores de recolección, lo que implicaría el cierre total de operaciones y centros de trabajo en Tuxtla Gutiérrez.
Actualmente, el servicio depende de aproximadamente 20 camiones en turno diurno y 10 más durante la noche, operados directamente por este personal. Los manifestantes recordaron que una situación similar ocurrió cuando Proactiva fue sustituida por Veolia, en un simple cambio de razón social que vulneró derechos laborales, por lo que buscan evitar que el escenario se repita.
COLONIAS ENTRE LA BASURA Y EL ABANDONO
El problema impacta a prácticamente toda la ciudad. En la delegación Terán, al poniente sur, vecinos denuncian que los contenedores permanecen saturados desde hace meses, generando focos de infección. Casos similares se repiten en colonias como Atenas, Infonavit Chapultepec y el fraccionamiento Las Brisas, donde la basura se acumula cerca de un jardín de niños y áreas de juegos infantiles sobre el Paseo Sabinal, incrementando el riesgo sanitario durante la temporada de lluvias. “Nadie hace nada. Incluso vecinos de otras colonias vienen a tirar su basura aquí porque en sus contenedores tampoco hay servicio”, denunció la señora Candelaria, habitante de Las Brisas.
En la colonia Loma Bonita, al sur poniente de la ciudad, unas 40 familias enfrentan una situación aún más crítica, pues además de no contar con recolección de basura, carecen de agua potable y drenaje. “Tenemos que caminar hasta el bulevar para tirar la basura. En temporada de lluvias, las fosas sépticas se llenan y el riesgo sanitario es mayor”, señaló Daniel Pérez, vecino del lugar.
DESORDEN INTERNO Y FALTA DE RUMBO
La crisis de la basura se da en un contexto de desorganización interna en el Ayuntamiento. Regidores del Cabildo denunciaron públicamente que no son tomados en cuenta en la toma de decisiones y que directores municipales actúan de manera unilateral, amparados —según señalaron— en el respaldo del alcalde. Entre los reclamos destaca la inconformidad por la compra de más contenedores sin una estrategia clara y el desconocimiento de las acciones legales emprendidas contra Veolia por la deficiente prestación del servicio.
Mientras tanto, el Ayuntamiento ha solicitado al Congreso del Estado la creación de un Sistema Municipal para la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos, una medida que, para especialistas, confirma la falta de planeación y experiencia del actual gobierno municipal.
En tanto no exista una solución integral, Tuxtla Gutiérrez continuará sumida en una crisis que combina abandono institucional, conflicto laboral y riesgos sanitarios, en una ciudad que, pese a ser la que más basura genera en Chiapas, carece hoy de una estrategia eficaz para su manejo en la administración de Ángel Torres Culebro.




