Desde su llegada, Fanny no ha sido apreciada ni por académicos, ni por trabajadores administrativos, ni por estudiantes. Ni siquiera la conocían, salvo por haber fundado la escuela de Arqueología en Chiapa de Corzo, que dicho sea de paso cuenta con una matrícula marginal y sin impacto real.
Tarot político/Amet Samayoa Arce
La famosa rectora de la UNICACH, presuntamente la “Reina Roja”, en realidad no era la número uno en la lista, y eso explica en buena medida por qué su gestión camina cada vez más hacia la opacidad, en detrimento de la universidad. El proyecto original apuntaba a Olga Luz Espinosa Morales, hoy directora de Cintalapa, cuya trayectoria académica y política acreditada habría significado otro enfoque, otra visión y un mayor compromiso institucional. Sin embargo, la historia se torció en el camino. Fanny, Juana o “Reina Roja”, o como sea terminó rodeándose de un grupo corrupto e indiscreto, que presume haber sido impulsado desde la Secretaría de Educación, con la influencia de Roger Mandujano y un reducido círculo de “intelectuales” que se arrogó la facultad de decidir por la comunidad universitaria. Ese mismo grupo de artistas y opinadores, que en la víspera del 8 de diciembre coreaban consignas de cercanía con el poder, fue el que se coló en la narrativa cultural del nuevo gobierno, colocando a la rectora López Jiménez como parte del “proyecto”, aunque nunca fue una figura legitimada dentro de la universidad.
Desde su llegada no convence
Desde su llegada, Fanny no ha sido apreciada ni por académicos, ni por trabajadores administrativos, ni por estudiantes. Ni siquiera la conocían, salvo por haber fundado la escuela de Arqueología en Chiapa de Corzo, que dicho sea de paso cuenta con una matrícula marginal y sin impacto real. No tiene respeto intelectual dentro de la comunidad universitaria y, en el tiempo que lleva como rectora, no ha aportado absolutamente nada sustantivo al desarrollo académico de la UNICACH. No hay nuevos programas relevantes, no hay impulso a la investigación, no hay liderazgo educativo. Lo que sí hay es un equipo directivo enano intelectualmente, reciclado de los mismos de siempre en áreas administrativas, generadores de pura papelería, burocracia y simulación. Su mayor logro visible ha sido un viaje a Madrid, España, en el marco de la Feria Internacional de Turismo, donde más que representar a la universidad, se limitó a posar vestida de chiapaneca, sin resultados académicos, científicos o institucionales que justifiquen la presencia. Y por si fuera poco, se insiste en que no fue ella quien descubrió a la Reina Roja, mito que sigue vendiendo como credencial académica, cuando en realidad su aportación real es mínima.
De Tarot y Adivinanza
Y para variar, el otrora adorador de la “botarga” y “mancha batas”, Pepe Cruz, a quien le apostó para la gubernatura Luis Alberto García Cruz, se dice desde la Secretaría de Administración y Finanzas anda, desde el año pasado, pasándose de listo con la ejecución de obras y el mantenimiento de las instalaciones de la UNICACH, beneficiando a constructoras aliadas, desafiando a la política de la nueva ERA de “cero moches” Una en la opacidad y el otro en los negocios. ¿Y la universidad? … servidos.
