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La Cabeza Maya y el 8 de marzo: un símbolo que interpela a Tuxtla

10 de marzo de 2026
in Opiniones
La Cabeza Maya y el 8 de marzo: un símbolo que interpela a Tuxtla
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COLABORACÓN INVITADA/ENRIQUETA BURELO/ULTIMÁTUM

En Tuxtla Gutiérrez hay un rostro que se ha vuelto parte del paisaje cotidiano: la Cabeza Maya, esa escultura monumental que se levanta sobre el boulevard Belisario Domínguez y que desde hace años funciona como un emblema visual de la ciudad. Miles de personas pasan frente a ella todos los días sin detenerse demasiado a pensar en su significado. Sin embargo, en fechas como el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, ese rostro antiguo adquiere nuevas lecturas.

La escultura fue concebida como un homenaje a la grandeza de la civilización maya, una de las raíces más profundas de la identidad cultural de Chiapas. Su presencia recuerda que este territorio es heredero de una historia milenaria. Pero también abre una pregunta inevitable: ¿qué lugar ocupan las mujeres dentro de esa memoria histórica que solemos celebrar?

Durante mucho tiempo, los relatos sobre el pasado mesoamericano se han centrado en gobernantes, guerreros o sacerdotes. La historia oficial pocas veces se ha detenido en las mujeres que sostuvieron la vida cotidiana de esas sociedades: quienes cultivaban la tierra, transmitían conocimientos, cuidaban a las comunidades y preservaban tradiciones que aún hoy sobreviven en los pueblos originarios.

El 8 de marzo es precisamente una fecha que invita a revisar esas ausencias. En Chiapas, donde la presencia indígena y campesina sigue siendo fundamental, las mujeres han sido protagonistas silenciosas de procesos económicos, culturales y sociales. Basta mirar al campo cafetalero, a los mercados, a las cooperativas o a las comunidades para entender que su trabajo sostiene gran parte de la vida colectiva.

Desde esa perspectiva, la Cabeza Maya deja de ser solo una pieza monumental para convertirse en un símbolo que interpela al presente. Frente a ese rostro de piedra, que mira hacia la ciudad moderna, también se reflejan las luchas actuales por igualdad, reconocimiento y derechos.

Cada 8 de marzo, cuando en distintas partes del país las mujeres salen a las calles para recordar que la igualdad aún es una tarea pendiente, los símbolos urbanos adquieren nuevos significados. En Tuxtla, la Cabeza Maya puede leerse como un recordatorio de que la identidad cultural no es solo memoria del pasado, sino también una conversación abierta sobre el presente.

Porque si algo enseñan las culturas que dieron origen a esta tierra es que la historia no se sostiene únicamente en los monumentos, sino en las personas que, día a día, mantienen viva la vida comunitaria.

Y en Chiapas, muchas de esas historias siguen teniendo rostro de mujer.

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