Le apuestan al resurgimiento no por convicción ni por servicio público, sino por lo único que siempre los ha movido: seguir amasando fortuna económica al amparo del poder.
TAROT POLÍTICO/AMET SAMAYOA ARCE
Hay personajes que, por su pasado, no deberían estar asomándose en la política, sino rindiendo cuentas ante la justicia. Sin embargo, algunos despistados rutilistas, marcados por los señalamientos de corrupción, hoy pretenden reaparecer como si nada hubiera ocurrido. Le apuestan al resurgimiento no por convicción ni por servicio público, sino por lo único que siempre los ha movido: seguir amasando fortuna económica al amparo del poder. Sus ambiciones no conocen límite. Ahora intentan colgarse de un proyecto político en crecimiento, afirmando que en su supuesta “fortaleza de liderazgo” descansa el impulso popular de Paco Chacón rumbo a la alcaldía capitalina. Pero hay algo que debe quedar claro: hay sumas que restan. Paco Chacón es hijo de un hombre de principios, formado en las filas directivas del PRI y respetado como notario público, Don José Francisco Chacón Martínez. Esa trayectoria familiar, basada en el respeto y la institucionalidad, no se corresponde con la sombra de quienes hoy buscan acercarse para contaminar un proyecto político electoral.
Solo contaminarían el proyecto
Por eso cuesta creer que Paco Chacón esté dispuesto a aceptar el respaldo de quienes más que sumar, restan; de quienes deberían estar explicando su pasado y no intentando reciclarse políticamente. Los rutilistas que tanto daño hicieron no tendrían que estar rondando proyectos nuevos. Su lugar debería ser el silencio político, cuando no las instancias de justicia, y no el intento de enlodar iniciativas que hoy buscan crecer con credibilidad.
Creemos que no siquiera al propio gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, podría resultarle cómodo ver cómo aquellos que en su momento boicotearon su proyecto ahora pretenden subirse a la llamada nueva era. Porque si algo ha quedado claro en estos tiempos, es que la transformación no puede construirse con los mismos personajes que antes la ensuciaron.
De Tarot y Adivinanza
¿Nombres, nombres, nombres?
