COLABORACIÓN INVITADA/JUAN CARLOS GÓMEZ ARANDA/ULTIMÁTUM
El presidente de Estados Unidos declaró de manera sorpresiva una tregua –estamos en el tercer día– y no atacará instalaciones estratégicas de Irán porque existe un atisbo de diálogo y porque, según él, recibió “un regalo muy grande” de parte de aquel país. Sin embargo, algunos interpretan esta pausa más como una maniobra para ganar tiempo e influir en el mercado petrolero que como un gesto genuino de distensión. Días antes había intensificado las acciones bélicas y la retórica, generando volatilidad en los mercados cambiarios, bursátiles y energéticos.
En paralelo, México se prepara para enfrentar sus propias tensiones: desde amenazas de boicot al campeonato mundial de futbol hasta los reacomodos preelectorales rumbo a los comicios de medio sexenio que incluirá 17 gubernaturas, 500 diputaciones federales, cientos de legisladores locales, miles de cargos municipales y del Poder Judicial, casi mil jueces y magistrados.
Más allá de su impacto inmediato en la seguridad regional, la confrontación en Oriente Medio ha revelado fisuras entre aliados tradicionales de Occidente y abre interrogantes sobre la coherencia de sus estrategias de contención. Uno de los puntos más visibles de esta divergencia es la postura de Estados Unidos, que ha advertido sobre posibles acciones contra infraestructura eléctrica iraní si se restringe el tránsito en el estrecho de Ormuz. En contraste, la Unión Europea ha optado por no involucrarse militarmente en esa zona crítica para el comercio energético global. La razón de la cautela europea no es menor: la militarización de esa ruta implicaría asumir costos políticos y económicos elevados. Para varios gobiernos del continente, la prioridad sigue siendo parar la escalada y preservar canales diplomáticos en un entorno de creciente hostilidad.
En paralelo, Cuba vuelve al centro de la presión geopolítica. El plan de Donald Trump ha retomado una lógica de máxima presión, endureciendo sanciones con el objetivo de profundizar la crisis económica de la isla. Este enfoque agrava su ya frágil situación energética y podría abrir escenarios de inestabilidad social y política.
Ante ello, la presidenta de México ha reiterado que “el destino de Cuba no nos es ajeno”, una afirmación que remite a la tradición diplomática mexicana basada en la no intervención y la autodeterminación. Esta postura evoca precedentes históricos como el respaldo de Lázaro Cárdenas a la soberanía latinoamericana o la defensa de la isla expresada por José López Portillo durante su visita a La Habana.
Paradójicamente, algunos analistas señalan que tanto la guerra en Medio Oriente como la política arancelaria estadounidense han generado efectos indirectos favorables para la economía mexicana, particularmente en el sector manufacturero no automotriz, que ha mostrado un dinamismo notable.
México: comercio, democracia y ajustes internos
En el ámbito interno, el país enfrenta definiciones relevantes. La semana pasada iniciaron las conversaciones preliminares para el ajuste del tratado comercial con Estados Unidos, de cara a la revisión formal prevista para julio. Aunque se trata de una fase técnica, su alcance es estratégico.
Al mismo tiempo, el debate político se concentra en dos ejes: el llamado Plan B de la reforma electoral y la figura de la revocación de mandato. Ambos temas han detonado discusiones sobre el equilibrio institucional, la participación ciudadana y los límites del poder ejecutivo. El Plan B, impulsado como alternativa tras el bloqueo de reformas constitucionales –que después de titubeos posiblemente será votado hoy en el Senado– propone modificaciones al funcionamiento del sistema electoral que han generado discusión por posibles afectaciones a la autonomía de las autoridades electorales. Por su parte, la revocación de mandato, aunque concebida como un mecanismo de democracia participativa, plantea interrogantes sobre su eventual uso con fines políticos.
En este cruce de caminos, la capacidad del Estado mexicano para equilibrar pragmatismo y principios será determinante para navegar un entorno cada vez más incierto.
Chiapas: la agenda local, enclave de bienestar
Chiapas formula su propia agenda. Con el objetivo de reivindicar el derecho al bienestar de los pueblos originarios, el gobernador Eduardo Ramírez puso en marcha el programa Del Olvido a la Prosperidad, enfocado en los 12 municipios con mayores niveles de desigualdad.
La singularidad de esta iniciativa radica en su enfoque integral, orientado a garantizar múltiples derechos sociales de manera simultánea con la expectativa de generar mejoras sostenidas en las condiciones de vida de comunidades históricamente olvidadas.
De acuerdo con el propio mandatario, estas acciones buscan responder a demandas largamente postergadas de poblaciones que han permanecido invisibilizadas y que, durante años, han enfrentado la ausencia de políticas públicas efectivas. En Chiapas soplan vientos nuevos.
*Coordinador de Asesores del Gobernador de Chiapas y de Proyectos Estratégicos.
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