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EL DEDO QUE SEÑALA

6 de abril de 2026
in Opiniones
EL DEDO QUE SEÑALA
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PUNTO Y COMA;/ROGER LAID/ULTIMÁTUM

En política, como en la vida, hay gestos que delatan más que los discursos. Cuando el poder levanta el índice para señalar culpables, rara vez observa la mano completa: tres dedos regresan, inevitables, hacia quien acusa.

El gobierno federal ha construido buena parte de su narrativa sobre una constante: los problemas del país vienen de antes, de otros, de los adversarios. La corrupción heredada, la violencia incubada por décadas, las instituciones capturadas. Y, sin embargo, cuando se observan las decisiones del presente, esa explicación comienza a mostrar grietas.

No porque el pasado no importe -importa y pesa-, sino porque gobernar no consiste en señalarlo indefinidamente, sino en transformarlo.

Como advirtió Edward Bernays en su obra intitulada Propaganda, “…la manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones de las masas es un elemento importante en la sociedad democrática…”. Su afirmación, lejos de ser una provocación aislada, describe una realidad incómoda: el poder no solo administra recursos y toma decisiones, también construye la manera en que la sociedad interpreta ambas cosas.

A la luz de esa idea, vale la pena observar el presente no como hechos aislados, sino como una secuencia.

Se insiste en que la política social es el eje para atender las causas de la violencia, pero al mismo tiempo se fortalece una estrategia de seguridad donde las fuerzas armadas amplían su papel en tareas civiles. Se cuestiona la legitimidad de organismos autónomos mientras se impulsan cambios que reducen su margen de acción. Se defiende una narrativa de austeridad y cercanía con el pueblo, pero las decisiones públicas continúan concentrando poder en el centro.

Cada acción, por sí sola, puede explicarse. Pero en conjunto dibujan algo más que decisiones administrativas: revelan una forma de ejercer el poder.

Y es ahí donde la advertencia del escritor Edward Bernays cobra sentido. No porque exista una conspiración, sino porque hay una construcción deliberada del relato público: una narrativa que ordena los hechos, asigna responsabilidades y define a los actores. En ese relato, el señalamiento constante hacia afuera cumple una función clara: cohesionar, justificar, desplazar.

El problema no es que el gobierno señale. Toda política implica contraste, crítica y confrontación. El problema surge cuando el señalamiento sustituye a la autocrítica, cuando la narrativa reemplaza a los resultados.

Porque entonces la metáfora deja de ser retórica y se vuelve diagnóstico.

Mientras el índice acusa, la realidad persiste: la inseguridad no desaparece por decreto, las instituciones no se fortalecen debilitando sus contrapesos, y la confianza pública no se construye solo con discurso. Y en ese gesto repetido -señalar hacia afuera- los otros tres dedos permanecen ahí, apuntando con terquedad hacia quien gobierna.

En democracia, esos tres dedos tienen nombre: decisiones, resultados y responsabilidad.

Ignorarlos no los hace desaparecer. Solo los vuelve más visibles.

Puntos Suspensivos….

En la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH) hay movimientos que no pasan desapercibidos. La presencia y activación del secretario académico, Hugo Armando Aguilar, ha comenzado a incomodar. No es nuevo. Donde ha estado -incluida la Universidad Autónoma de Chiapas- su sello ha sido el mismo: orden, disciplina y decisiones que rompen inercias.

Y eso, en estructuras acostumbradas a la simulación, le generan resistencias, grilla barata con las que hemos observado ha sabido contrarrestarlos. Al secretario académico Le han puesto piedras en el camino, le han querido marcar límites en más de una ocasión.

Pero los resultados son claros, cuando alguien pone orden, exhibe lo que estaba mal. Y la comunidad universitaria lo sabe. No es casualidad que haya nervios. Ajustar procesos, revisar inercias y exigir resultados siempre sacude intereses.

Porque en la academia, como en la política, el orden incomoda… pero también evidencia. Lo que si estamos seguros es de la capacidad de diálogo y concertación de la que el secretario académico Hugo Armando Aguilar goza. Y eso es garantía en la UNICACH.

Opiniones quejas y sugerencias al 9611897730 miembro del PUCH www.entresemana.mx www.puntoycomanoticias.com.mx www.diariocontrapoderenchiapas.com

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