TAROT POLÍTICO/AMET SAMAYOA/ULTIMÁTUM
Alfonso Ramírez Cuéllar no necesita reflectores, no porque no los alcance, sino porque su trayectoria se construyó lejos del protagonismo fácil y cerca de las causas que forjaron a una generación completa de la izquierda mexicana. En un país donde muchos se asumieron de izquierda cuando el poder ya estaba en la mesa, Ramírez Cuéllar viene de otra escuela. De la resistencia, de la organización social, de los años en que disputar el poder implicaba enfrentar estructuras cerradas y condiciones adversas. Su paso por El Barzón no es un episodio menor porque es el origen de una formación política ligada a la defensa de productores, deudores y sectores golpeados por las crisis económicas en los 90’s. Ahí se formó asumiendo que la política no es discurso, sino presión organizada y esa lógica lo ha acompañado en su tránsito por la vida pública. Ha sido legislador federal en distintos momentos y un actor constante en la construcción de alternativas dentro de la izquierda, hasta llegar a ocupar responsabilidades clave como la dirigencia interina de Morena en el 2020; se ha movido en etapas internas complejas donde lo que se requería no era protagonismo, sino control y estabilidad. Encabezar una dirigencia nacional en tiempos de tensión tampoco fue tarea menor, porque implicó leer el conflicto, contener intereses y sostener equilibrios. Es, en esencia, ejercer poder sin necesidad de exhibirlo. Y ahí es donde se marcan diferencias.
Una auténtica izquierda
Ramírez Cuéllar representa a un tipo de político discreto, el que entiende el poder como acumulación y no como espectáculo. Su presencia no responde a la estridencia, sino a una trayectoria que se ha tejido con años de trabajo político, gestión y disciplina. En tiempos donde la política se vuelve inmediata, su perfil remite a otra lógica y de fondo. La que obliga a revisar de dónde viene cada actor y qué causas lo formaron. Porque no es lo mismo surgir de una coyuntura que de un proceso. Ahora como vice coordinador del grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados, juega un papel preponderante con cercanía total al poder público. Llega hoy a Chiapas, con su propia historia de luchas y adversidades; su presencia con su perfil no necesita mucha presentación. Claro no para coincidir necesariamente, pero sí para reconocer el peso de una trayectoria que no se construyó en la superficie sino se forjó a pulso; así es la personalidad del zacatecano Ramírez Cuéllar.
De Tarot y Adivinanza
El diputado federal de todas las confianzas de la presidenta Claudia Sheinbaum, sin duda visualizará a los actores y a los grupos políticos de Chiapas, cuya información estará en las conversaciones políticas rumbo al 2027. Eso que ni que… Servidos.
