Ultimatum Chiapas
  • Noticias
    • Chiapas
    • Nacional
    • Municipios
    • Editorial
  • Opiniones
  • Policiacas
  • Deportes
  • Entretenimiento
  • Tecnología
  • Periódico dígital
No Result
View All Result
  • Noticias
    • Chiapas
    • Nacional
    • Municipios
    • Editorial
  • Opiniones
  • Policiacas
  • Deportes
  • Entretenimiento
  • Tecnología
  • Periódico dígital
No Result
View All Result
Ultimatum Chiapas
No Result
View All Result
  • Aviso de Privacidad
Home Opiniones

El humanismo huele a Tabasco

13 de mayo de 2026
in Opiniones
El humanismo huele a Tabasco
Compartir en FacebookCompartir en Twitter

COLABORACIÓN INVITADA/SR. SMITH

En política, los peores enemigos de un proyecto no siempre están afuera. A veces comen en la misma mesa, se toman la foto en el mismo evento y sonríen frente al mismo gobernador. Son esos personajes que llegan disfrazados de lealtad, pero que en realidad operan para sí mismos, para sus grupos y para sus padrinos. Y hoy, dentro de la Secretaría del Humanismo, parece crecer una historia que huele más a ambición, chantaje y operación política que a cualquier cosa relacionada con el verdadero humanismo.

Porque mientras Paco Chacón intenta construir una narrativa institucional basada en cercanía social, programas comunitarios y atención a los sectores vulnerables, hay quienes desde dentro dinamitan el proyecto todos los días.

El nombre que comienza a repetirse cada vez más en pasillos, oficinas y reuniones comunitarias es el de Hayde Ocampo Olvera, actual directora de Proyectos Alimentarios de la Subsecretaría de Desarrollo Humano y Vinculación Social. Una funcionaria con largo historial político, pasado priista y fama de operar siempre al servicio del grupo en turno, siempre cerca del poder, siempre cerca del presupuesto y siempre cerca de quienes pueden garantizarle permanencia.

Porque en Chiapas todos saben que los colores cambian, pero los operadores sobreviven.

Y Hayde Ocampo parece ser precisamente eso: una sobreviviente del viejo sistema político chiapaneco que encontró acomodo en un gobierno que presume transformación.

No es casualidad que muchos dentro de la propia Secretaría del Humanismo comiencen a decir, en voz baja pero cada vez con menos miedo, que “el humanismo huele a Tabasco”. Porque detrás de esta historia aparecen también las sombras del viejo adansismo que aún intenta mantener cuotas de poder dentro del gobierno estatal.

Los nombres vuelven a aparecer inevitablemente: Ismael Brito y Uriel Estrada.

El primero, considerado por muchos como uno de los grandes operadores del pasado reciente; el segundo, ex auditor superior y hoy diputado local, señalado constantemente por su capacidad para mover piezas tras bambalinas. Ambos vinculados políticamente a grupos que durante años utilizaron el aparato público como plataforma de control, negociación y supervivencia.

Y justamente ahí es donde comienza el verdadero problema para Paco Chacón.

Porque lo que hoy se comenta dentro de la dependencia ya dejó de ser simple rumor de cafetería. Trabajadores de los Comedores del Humanismo denuncian malos tratos, amenazas, humillaciones y un ambiente laboral marcado por el miedo. Hablan de advertencias directas: “si me denuncian con el secretario, las corro y las bloqueo para que no vuelvan a trabajar”.

Grave.

Muy grave.

Sobre todo cuando esas amenazas provienen de alguien que trabaja en una Secretaría cuyo discurso oficial habla todos los días de dignidad, cercanía y sensibilidad social.

¿Qué clase de humanismo es ese donde se gobierna desde el miedo?

Pero el asunto no termina ahí.

Dentro de la propia dependencia se comenta que Hayde Ocampo ha comenzado una operación de posicionamiento interno para construir una eventual candidatura natural hacia la titularidad de la Secretaría. No trabaja para fortalecer al secretario; trabaja para reemplazarlo. Y en política eso tiene nombre: traición anticipada.

Las versiones son cada vez más incómodas. Se habla incluso de confrontaciones directas con personas cercanas al propio titular de la dependencia, de desplantes soberbios y de frases que retratan perfectamente el tamaño de la ambición: “aquí se hace lo que yo digo”.

El problema para Paco Chacón es que mientras él intenta sostener una imagen de funcionario cercano y eficiente, desde adentro le están sembrando desgaste.

Porque los grupos políticos nunca descansan.

Y menos cuando ven presupuesto, estructura territorial y programas sociales de por medio.

Lo más delicado es que esta historia ocurre en un momento donde el gobernador Eduardo Ramírez ha intentado construir una narrativa distinta para Chiapas. Una narrativa donde el combate a los abusos, el orden institucional y la autoridad moral sean parte central del discurso gubernamental.

Por eso resulta contradictorio que dentro de una Secretaría tan sensible existan personajes señalados precisamente por prácticas contrarias a ese discurso.

Porque si algo ha repetido Eduardo Ramírez una y otra vez es que ningún funcionario puede convertirse en carga para el proyecto estatal.

Y aquí la pregunta inevitable es: ¿cuánto tiempo más piensa aguantar Paco Chacón?

Porque en política el silencio también comunica.

Y cuando un secretario no corrige, pareciera tolerar.

Más aún cuando las denuncias ya no vienen únicamente de adversarios políticos, sino de trabajadores, operadores territoriales y ciudadanos que han tenido contacto directo con la funcionaria.

La gente empieza a preguntarse si Paco Chacón está plenamente enterado de todo lo que ocurre bajo su estructura o si simplemente le están administrando la información para proteger intereses ajenos.

Porque mientras él da la cara institucionalmente, otros parecen operar con agenda propia.

La historia además tiene un ingrediente todavía más incómodo: el reciclaje político.

Porque Hayde Ocampo no aparece precisamente como un perfil nuevo del humanismo transformador. Viene del PRI, pasó por distintos grupos de poder y posteriormente fue parte visible de los llamados “Adansistas de Corazón” en Chiapas. Es decir, representa exactamente esa vieja cultura política que sobrevive cambiando únicamente de camiseta.

La misma política de siempre.

Los mismos operadores de siempre.

Las mismas ambiciones de siempre.

Solo que ahora envueltas en discursos de transformación y humanismo.

Por eso el problema ya no es solamente administrativo. También es político y moral.

Porque cuando el humanismo comienza a oler a amenazas, soberbia y operación facciosa, deja de ser humanismo y se convierte en simulación.

Y quizá ahí está el verdadero reto de Paco Chacón: decidir si quiere seguir administrando el problema… o demostrar que en la Nueva ERA nadie está por encima del proyecto, ni siquiera quienes dicen operar en su nombre.

Ultimatum Chiapas

© 2025 Editorial MOSA
Sitio creado por XION Tecnologías.

Navegación

  • Aviso de Privacidad

Redes Sociales

No Result
View All Result
  • Noticias
    • Chiapas
    • Nacional
    • Municipios
    • Editorial
  • Opiniones
  • Policiacas
  • Deportes
  • Entretenimiento
  • Tecnología
  • Periódico dígital

© 2025 Editorial MOSA
Sitio creado por XION Tecnologías.