Tarot Político/Amet Samayoa Arce/ Ultimátum
Así podría resumirse la nueva fantasía política que ya comenzó a circular en ciertos grupos de poder incrustados en Chiapas, donde algunos personajes cercanos al obradorismo trasnochado están convencidos de que José Antonio Aguilar Castillejos ya camina rumbo al 2030. Sí, el mismo ex súper delegado del Bienestar, el operador electoral del sexenio pasado y uno de los hombres más cercanos al proyecto de la 4T en Chiapas. Hoy, sus aliados ya no lo venden como operador; ahora lo quieren vender como gobernador. Y es ahí donde comienza la alucinación. El argumento de sus promotores es simple: con Ariadna Montiel fortalecida políticamente en el centro del país y con la relación histórica que ambos construyeron desde los tiempos fundacionales de Morena en Chiapas, Aguilar Castillejos tendría “pica porte” para convertirse en el candidato natural. Según este grupo, Eduardo Ramírez no tendría cuadros competitivos rumbo al 2030 y, por lo tanto, el camino quedaría libre para que el exdelegado vuelva a construir poder desde las sombras. La apuesta no es menor. Durante el gobierno de Rutilio Escandón, muchos de los hoy operadores de José Antonio actuaron como si existiera un gobierno paralelo. Repartieron posiciones, influyeron en decisiones y construyeron una narrativa de poder absoluto alrededor del manejo de los programas sociales. Se sintieron intocables. Y ahora, con el reacomodo nacional en Morena, creen que llegó el momento de cobrar facturas políticas pendientes.
Facturas pendientes
Pero una cosa es tener relaciones en el centro del país y otra muy distinta construir legitimidad real en Chiapas. Porque en política no basta con presumir cercanía con López Obrador ni posar junto a la dirigencia nacional. El problema para Aguilar Castillejos es que fuera de la estructura clientelar que operó durante años, no existe un liderazgo social auténtico que lo coloque hoy como un fenómeno político estatal. Mucho menos cuando Chiapas vive una nueva etapa bajo el liderazgo de Eduardo Ramírez, quien difícilmente permitirá que le intenten arrebatar el control político de Morena desde los mismos grupos que antes jugaron a las vencidas internas. Los “gordos” podrán reunirse, operar, fantasear y vender encuestas de café, pero en Chiapas el poder no se hereda ni se decreta desde oficinas del Bienestar. Se construye con territorio, carácter y resultados. Y ahí es donde muchos comienzan a desinflarse. Porque una cosa es administrar programas sociales y otra gobernar un estado incendiado por la pobreza, la inseguridad y los intereses políticos. El 2030 todavía está lejos, pero hay quienes ya empezaron a comerse el pastel antes de comprar la harina.
De Tarot y Adivinanza
En política, los proyectos inflados desde la soberbia suelen terminar igual que los globos: tarde o temprano revientan… Servidos.
