DEMOCRACIA VIRTUAL/EUGENIO HERNÁNDEZ SASSO
El problema de jugar con fuego es que tarde o temprano alguien termina quemado y, en México, el incendio ya alcanzó los pasillos del poder aunque quieran sofocarlo con cubetadas de mentiras y soberanos manguerazos.
Sin duda, Morena, ese movimiento que prometió acabar con la corrupción, purificar la vida pública y separar al poder político del crimen organizado, hoy carga encima sospechas que huelen más a pólvora que a incienso de honestidad y combate a la corrupción.
El régimen está herido. Todavía respira, ciertamente; todavía controla el aparato gubernamental y aún presume músculo electoral, pero la bala ya entró en el cuerpo, lo que falta saber es quién dará el tiro de gracia y si será el 6 de junio de 2027.
Ahora se empieza a notar que la verdadera traición a la patria no vino de los “conservadores”, ni de los periodistas críticos, ni de la oposición desfondada.
No. Por supuesto que no. La gran traición fue entregar regiones enteras del país al poder criminal mientras desde Palacio Nacional se entonaba el estribillo de “abrazos, no balazos”. Ahora los fantasmas empiezan a cobrar factura y no hay forma de condonarlas.
Ahí están los nombres que aparecen en expedientes, filtraciones, análisis periodísticos y versiones que cada vez suenan menos a chisme y más a investigación internacional.
El caso de Sinaloa, por ejemplo, es una bomba que ya reventó. Funcionarios ligados al entorno de Rubén Rocha Moya como Gerardo Mérida y Enrique Diaz Vega ya empezaron a desfilar rumbo a Estados Unidos, entregándose solos, negociando y buscando cómo salvar el pellejo antes de que les caiga la noche.
Aquí el asunto es, ¿qué información aportarán a EE. UU. el general retirado y ex secretario de Seguridad y el exsecretario de Finanzas considerado el operador financiero del círculo del gobernador con licencia?
Washington mandó señales previas y nadie quiso atenderlas. Primero fueron discretas, luego públicas, después vinieron listas, solicitudes de investigación, señalamientos y hasta advertencias diplomáticas disfrazadas de reportajes, pero se hicieron los sordos, o peor aún, defendieron como cómplices a los involucrados.
El discurso oficial seguía vendiendo patriotismo de micrófono y soberanía de utilería, porque una cosa es gritar en la mañanera “no somos colonia” y otra muy distinta es tener a medio gabinete temblando por expedientes abiertos en cortes estadounidenses.
Por ejemplo, si hubo elecciones contaminadas por dinero criminal y estructuras del narco operando políticamente, ¿quién validó todo eso?
El INE calificó procesos, los tribunales avalaron resultados y el aparato institucional entero prefirió mirar hacia otro lado mientras el crimen metía mano en campañas, gobiernos y territorios completos.
El problema es que este asunto ya no es solamente judicial, es político, diplomático y hasta de seguridad nacional, porque cuando Estados Unidos clasifica a ciertos cárteles mexicanos como organizaciones narcoterroristas, el contexto cambia completamente.
Es decir, en el país del norte ya no hablan de delincuencia común, hablan de amenazas directas contra su seguridad, y eso abre puertas peligrosísimas para presiones, sanciones y posibles intervenciones.
Ahora, ¿Quién se enfrentará a ellos para defender la supuesta soberania? ¿Con qué ojos, divino tuerto?
Lo más irónico es que quienes más gritaban “¡vendepatrias!” podrían terminar siendo quienes pusieron a México de rodillas frente a Washington, porque proteger narcopolíticos no es soberanía, es suicidio político.
Claro, Morena todavía tiene estructura, programas sociales y un aparato electoral gigantesco que podría minimizar su descalabro en 2027.
Por ejemplo, entre 2019 y 2026, la inversión social acumulada del Gobierno de México en Programas para el Bienestar supera los 4.5 billones. Se imagina usted ¿cuánto ha costado cada voto? Además de sangre.
Sassón
El senador Inzunza no aparece en las sesiones y se dice que Rocha ya negocia también su entrega… La marcha por la soberanía no cuajó y el recibimiento de oper-Andy no fue muy amable. ¡Ah, Chihuahua! ¿Se desaparecerán de la vida pública otros personajes importantes de Morena?
