DEMOCRACIA VIRTUAL/EUGENIO HERNÁNDEZ SASSO
A dos años de la elección que la llevó a Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum aprovechó su informe político para enviar un mensaje contundente tanto a la oposición como al gobierno de Estados Unidos, a quienes les hizo saber que México está dispuesto a colaborar en materia de seguridad, pero no aceptará presiones ni condiciones que vulneren su soberanía.
Ante miles de simpatizantes, la mandataria presentó un balance de gobierno en el que mezcló cifras, logros sociales, defensa política de la llamada Cuarta Transformación y una postura firme frente a los cuestionamientos provenientes del extranjero.
El discurso tuvo varios destinatarios, pero uno de los mensajes más fuertes cruzó directamente la frontera norte del país.
Sheinbaum dejó claro que el combate al crimen organizado no puede seguir viéndose como una responsabilidad exclusiva de México.
Si el gobierno mexicano enfrenta a los grupos criminales en su territorio, Estados Unidos debe hacer lo propio con las redes de distribución de drogas, el lavado de dinero y el tráfico ilegal de armas que alimentan la violencia en territorio mexicano.
Se trata de una postura que no es nueva dentro del movimiento de la 4T, pero que ahora adquiere mayor relevancia por el contexto bilateral que se vive.
En los últimos meses han aumentado las presiones de sectores políticos estadounidenses que exigen acciones más agresivas contra los cárteles mexicanos y la respuesta de Sheinbaum fue directa pues no se niega a la cooperación necesaria, pero no bajo esquemas de subordinación.
La frase “cooperación no significa sometimiento” resume buena parte de la estrategia política que busca construir la presidenta, pues por un lado los canales de colaboración con Washington están abiertos, y, por otro, reforzó una narrativa nacionalista que conectó con una parte importante de la población mexicana, pues de manera conjunta, millones de mexicanos escucharon con atención el discurso desde 30 entidades y la Ciudad de México.
En materia de seguridad, la mandataria presumió una reducción de 49 por ciento en homicidios dolosos y una disminución de 20 por ciento en los delitos de alto impacto, con lo cual busca instalar la idea de que su estrategia da resultados sin recurrir a una guerra frontal como la emprendida durante el sexenio del panista Felipe Calderón.
Precisamente ahí apareció otro de los momentos más políticos de su discurso, pues al recordar gobiernos anteriores, la presidenta señaló que durante la administración de Vicente Fox hubo represión y calificó al gobierno de Calderón como un “narcogobierno”.
La intención clara fue la de presentar a la 4T como un proyecto que rompió con décadas de corrupción, privilegios y complicidades políticas.
En el terreno económico, Sheinbaum también buscó enviar señales de confianza y aseguró que la economía mexicana permanece estable.
Además, recordó los avances que su administración reporta en programas sociales, apoyos al campo, educación, salud, vivienda y generación de empleos, áreas que siguen siendo la principal carta de presentación del movimiento gobernante ante amplios sectores de la población.
“Al cierre de 2026, los Programas de Bienestar —escuchen esto— llegarán a 42 millones 860 mil 296 derechohabientes, con una inversión histórica de un billón 3 mil millones de pesos destinados a través del banco del pueblo, del Banco del Bienestar”, sostuvo.
Frente a las críticas de quienes acusan al gobierno de intentar concentrar poder o limitar la libertad de expresión, la mandataria rechazó que México se encamine hacia una dictadura o que exista una política de censura, e incluso afirmó que el país vive uno de los momentos de mayor libertad.
Más allá de la polémica que estas afirmaciones puedan generar, el mensaje busca cerrar filas con su base política y responder a una narrativa impulsada por sus adversarios para ganarles la batalla a través de la percepción pública.
El cierre del discurso también tuvo un tono de movilización al convocar a realizar asambleas informativas en plazas públicas y difundir el mensaje de que “la patria no se vende, la patria se ama y se defiende”.
Esto dejó ver que su proyecto no pretende limitarse a la administración gubernamental, sino que busca mantener activo un movimiento político con presencia territorial y capacidad de organización.
Sassón
Ayer, la fotografía clara del momento fueron los resultados, la reivindicación del legado de la 4T, la confrontación de la oposición, respuesta a las críticas internacionales y límites marcados a Estados Unidos en temas de seguridad.
