TAROT POLÍTICO/AMET SAMAYOA ARCE/ULTIMÁTUM
Ha trascendido poco sobre la salida de José Domingo Bezares Vázquez de la Dirección del Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública. Lo relevó Flor de María Guirao Aguilar y, por lo que se comenta en los corrillos del poder, más vale que algunos funcionarios comiencen a entender el mensaje y poner sus barbas a remojar. Antes ocurrió con la exalcaldesa de Jiquipilas, Janet Chiu y luego con Bezares, quien fue recomendado para el cargo por el ex gobernador Nazareno, Pablo Salazar Mendiguchía, quien no se descarta que también lo recomendó para lo alcanzar a la Chiu en el Amate. Se trata de casos distintos, pero una misma lección: en la Nueva ERA hay conductas que dejaron de ser toleradas. La política chiapaneca arrastra viejos vicios que durante décadas se normalizaron y el más conocido es el famoso “diezmo”, esa costumbre tan arraigada en algunos servidores públicos que llegan a creer que todo trámite, contrato o gestión debe dejar una comisión. Para muchos se volvió una práctica tan cotidiana que perdieron la capacidad de distinguir entre el servicio público y la caja registradora. Recordemos que Juan Sabines Guerrero llegó al extremo de “institucionalizarlo”, aunque del nefasto se esperada todo. Con las reservas que exige el caso, en las últimas semanas ha corrido con insistencia una versión que vincula la salida de Bezares con un supuesto intento de presionar económicamente a empresarios de gran peso en Chiapas. Nada confirmado oficialmente, acreditado públicamente, pero sí un rumor que ha corrido con velocidad de incendio en temporada de estiaje.
Una en El Amate y ¿el otro quién sabe dónde?
Y es ahí donde aparece la parte interesante de la historia. Porque si algo llama la atención es la supuesta elección de los destinatarios. Se habla de personajes cuya trayectoria empresarial está ampliamente consolidada y que mantienen una relación institucional de respeto con el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar. Intentar “pasar a la báscula” a empresarios de la talla de Don Rómulo Farrera o de Marden Camacho Rincón no solamente sería un error político, sería una demostración de una desconexión absoluta con la realidad del poder en Chiapas. Hay funcionarios que todavía no entienden que los tiempos cambiaron, que llegaron al gobierno creyendo que podían reproducir las viejas mañas del pasado. El problema no es solamente la presunta tentación del diezmo, sino también el verdadero problema es pensar que nadie se dará cuenta. Los movimientos de funcionarios serios envían un mensaje claro desde Palacio. El gobernador puede tolerar errores, pero difícilmente tolerará que alguien utilice el cargo para comprometer su proyecto político.
De Tarot y Adivinanza
El de la nueva ERA no pertenece a las componendas y trapacerías. Si los funcionarios lo dudan, al tiempo… Servidos.
