TAROT POLÍTICO /AMET SAMAYOA ARCE/ULTIMÁTUM
Durante años, los grupos criminales entendieron que para controlar territorios no bastaba con las armas; había que ostentar gobiernos municipales, y lo lograron. Puede darse como un hecho que quienes en el pasado consiguieron apoderarse de alcaldías para convertirlas en centros de operación política, financiera y territorial, esta vez se encontrarán con la puerta cerrada. Y no hablamos de una amenaza hipotética porque Chiapas ya vivió esa tragedia. Durante los gobiernos de Manuel Velasco y, particularmente, del pernicioso heredero político del Grupo Tabasco, Rutilio Escandón, resultó alarmantemente sencillo infiltrar candidaturas mediante acuerdos con dirigencias partidistas complacientes, financiamiento de campañas y complicidades institucionales que terminaron por abrir las puertas del poder local a personajes vinculados con la delincuencia organizada. El resultado está a la vista. Municipios sometidos, territorios disputados por grupos criminales, desplazamientos forzados, extorsiones, ejecuciones y una violencia que colocó a Chiapas en las primeras planas nacionales de manera recurrente. Aquella pesadilla no surgió por generación espontánea, fue consecuencia de una clase política que prefirió convivir con el problema antes que enfrentarlo. Mientras algunos gobernaban, otros negociaban y mientras los ciudadanos exigían seguridad, ciertos actores políticos administraban intereses oscuros.
Están calculando mal
Por eso resulta relevante el mensaje que comienza a construirse desde ahora rumbo a las próximas definiciones electorales. Quienes se relamen pensando que podrán repetir la operación de colocar candidatos funcionales a intereses criminales están calculando mal. El gobernador Eduardo Ramírez Aguilar conoce el mapa político completo; conoce a los aspirantes, conoce a los operadores y conoce también las viejas prácticas que permitieron la infiltración, es decir conoce de qué pata cojean. Difícilmente alguien podrá sorprenderlo con disfraces de última hora o candidaturas maquilladas de lo liderazgo social. La contención no solamente pasará por la voluntad política. Los partidos están obligados a extremar filtrosy los organismos electorales, tanto el IEPC como el INE, tienen frente a sí la responsabilidad histórica de impedir que los errores del pasado vuelvan a repetirse. Los escándalos nacionales derivados de la infiltración criminal en estructuras de gobierno son demasiados y demasiado costosos para ignorarlos. Nadie puede afirmar que el riesgo haya desaparecido. Lo que sí puede afirmarse es que el contexto ya no es el mismo y la permisividad terminó y los márgenes para la infiltración se reducen considerablemente. Quienes pretenden volver a gobernar desde las sombras harían bien en entenderlo desde ahora que, en Chiapas, al menos esta vez, la puerta parece estar cerrada.
De Tarot y Adivinanza
Puede usted igual dar como un hecho que el tabasqueño Ángel Torres “el caído” no pasará muchos filtros en su aspiración de reelección como alcalde de Tuxtla. Además de los negativos que son alarmantes en las encuestas, la sombra de “La barredora” lo persigue. Muy insistentes las versiones de que desde la Secretaría de Obras Públicas y con empresas de la tierra de Adán Augusto López Hernández se “blanqueó” dinero sucio. No hay que esforzarse mucho para creer esta versión… Servidos.
