PUNTO Y COMA;/ROGER LAID/ULTIMÁTUM
El gobernador Eduardo Ramírez Aguilar ha mostrado una dinámica de trabajo intensa desde el inicio de su administración. Los recorridos, la atención directa a los problemas y la exigencia permanente a sus colaboradores reflejan un esfuerzo que busca traducirse en resultados para Chiapas.
Sin embargo, para que ese trabajo tenga el impacto esperado, es indispensable que cada integrante del gabinete y de la estructura gubernamental esté a la altura de la responsabilidad que se le ha conferido
La confianza que deposita un mandatario en sus colaboradores debe verse compensada con eficacia, compromiso y resultados verificables. De poco sirve que exista una estrategia de gobierno clara si algunos funcionarios continúan privilegiando intereses personales, grupos de influencia o equipos que ven el presupuesto más como una oportunidad de utilizarlo para campañas personales que como una herramienta para servir a la sociedad.
En ocasiones, los informes institucionales (hablados, escritos o actuados) parecen describir escenarios perfectos. Los programas aparecen como exitosos y las metas parecen cumplirse sin dificultad. Pero la realidad que percibe la ciudadanía contradice todo lo narrativo o expresado por los “alegres y en campaña funcionarios” y otros que no andan, pero sus resultados son negativos. Ahí es donde surge la necesidad de una evaluación más profunda.
La planeación gubernamental debe convertirse en una herramienta de control y no solamente en un requisito administrativo. Indicadores de desempeño, metas trimestrales, semáforos de resultados y sistemas de monitoreo permitirían conocer con precisión quién está cumpliendo y quién únicamente está generando reportes bien redactados o que nos ofrecen una actuación en redes sociales que busca convencer.
Cada acción gubernamental tendría que estar alineada al Plan Estatal de Desarrollo y ser evaluada periódicamente. Los resultados positivos deben reconocerse, pero también deben identificarse las áreas donde existen rezagos o simulación.
Porque al final, el esfuerzo del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar merece una estructura que responda con la misma intensidad.
La ciudadanía no evalúa documentos ni presentaciones; evalúa obras, servicios, atención, seguridad e impartición de justicia, es decir: soluciones. Y cuando esos “resultados positivos” acompañan al discurso, el gobierno se fortalece. Cuando no ocurre así, las explicaciones dejan de ser suficientes.
Puntos Suspensivos…
A más de 500 días de gobierno, es natural que llegue el tiempo de las evaluaciones. Gobernar también implica medir resultados, corregir rutas y realizar ajustes cuando las expectativas ciudadanas no se traducen en avances visibles.
En ese contexto, algunas dependencias parecen estar lejos de reflejar el dinamismo y la operatividad que exige el momento. Áreas como el Indeporte, la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural, la Agencia Digital Tecnológica, la Secretaría de la Mujer e Igualdad de Género, la Secretaría de Infraestructura, Secretaria del Campo y la Secretaría de la Frontera Sur, entre otras y aquí comentaremos del “porqué” de la opinión, ellos enfrentan el reto de demostrar con mayor claridad el impacto de sus acciones. Aunque la evaluación es para todos, no deben presentar el escudo de la amistad con el mandatario: es Chiapas. Ah, del poder judicial allí donde despacha el magistrado presidente Moreno guillen nos ocuparemos ya que está lleno de sus amigos.
El gobernador Eduardo Ramírez Aguilar no necesita funcionarios populares en los pasillos del poder, sino hombres y mujeres que conviertan el discurso en resultados medibles.
Porqué en política, las evaluaciones llegan. Y los cargos públicos no son permanentes: se sostienen con trabajo y resultados.
Ese es el punto. Y también la coma.
Opiniones quejas y sugerencias al 9611897730 miembro del PUCH www.entresemana.mx www.puntoycomanoticias.com.mx www.diariocontrapoderenchiapas.com
