PUNTO DE FUGA/Alfredo Pacheco
Es una gran realidad que las percepciones son muy importantes, y para el turismo más, no basta con tener los paisajes más espectaculares, la gastronomía más auténtica o las culturas vivas más admiradas del mundo; ningún destino podrá aspirar a consolidarse como referente internacional si, al mismo tiempo, las noticias sobre violencia terminan opacando y lamentablemente, Chiapas vive esa contradicción.
Recientemente, el gobierno federal y la Secretaría de Turismo impulsaron una estrategia para posicionar al estado como un destino internacional de naturaleza, aventura y turismo comunitario, es un proyecto no carece de argumentos, ya que pocos estados reúnen una oferta tan diversa: selvas, montañas, zonas arqueológicas, pueblos mágicos, reservas naturales y una riqueza cultural difícil de igualar.
Durante años, Chiapas ha vivido muy por debajo de su verdadero potencial turístico. Mientras otros estados han construido economías enteras alrededor del turismo, en el estado aún seguimos dependiendo de temporadas vacacionales y de un flujo de visitantes que podría ser mucho mayor.
Sin embargo, mientras se habla de atraer visitantes internacionales, la Fiscalía General del Estado investiga la localización de ocho cuerpos en una zona boscosa, un hecho que apunta a una posible disputa entre grupos del crimen organizado. Aunque las autoridades mantienen abiertas diversas líneas de investigación, el impacto mediático trasciende cualquier campaña publicitaria.
Para un turista extranjero que planea sus vacaciones, estas noticias pueden llegar a pesar tanto o más que cualquier video promocional.
Ese lastimoso hecho no significa que Chiapas sea un estado perdido por la violencia ni que todo su territorio sea inseguro; nada más alejado de la realidad, afirmar eso no solo sería irresponsable sino injusto.
La inmensa mayoría de los destinos turísticos continúan recibiendo visitantes sin incidentes y miles de familias viven diariamente en paz que ya se goza en municipios como San Cristóbal de Las Casas y Palenque; los que en tiempos de la pasada administración era otra cosa; aunque también sería un error minimizar las señales de alerta.
En ese sentido, platique con la presidenta de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, la morenista Alejandra Gómez Mendoza, quien sostiene que que la seguridad «es un trabajo que se realiza todos los días» y calificó los hechos recientes como «muestras de alerta» que obligan a reforzar la prevención y fortalecer las bases sociales desde la familia y las instituciones.
Ese reconocimiento resulta importante, porque parte de una premisa correcta, la paz nunca es definitiva y requiere de un trabajo diario.
La seguridad no puede medirse únicamente por la disminución de ciertos delitos o por operativos exitosos. También debe evaluarse por la capacidad del Estado para impedir que hechos de alto impacto vuelvan a ocurrir. En materia de turismo, incluso un solo episodio violento puede provocar cancelaciones, afectar inversiones y deteriorar la imagen construida durante años.
El gobernador Eduardo Ramírez Aguilar ha colocado el combate a la inseguridad como una de las prioridades de su administración y los resultados en diversos indicadores muestran avances respecto a años anteriores. Sin embargo, acontecimientos como el ocurrido esta semana recuerdan que la lucha está lejos de concluir; es aquí en donde radica el verdadero reto.
No basta con vender la imagen de un Chiapas extraordinario. Hay que garantizar que quienes lleguen puedan recorrer carreteras, visitar comunidades, explorar reservas naturales y permanecer en el estado con la tranquilidad que cualquier destino turístico competitivo ofrece.
La naturaleza, la cultura y la hospitalidad chiapaneca ya existen. Lo que aún debe consolidarse es la certeza de que esa experiencia estará acompañada por condiciones permanentes de seguridad.
No hay un ápice de duda sobre que el turismo puede convertirse en uno de los motores más importantes del desarrollo económico de Chiapas, pues genera empleos, fortalece economías comunitarias, impulsa a pequeños empresarios y distribuye riqueza en regiones donde pocas actividades productivas tienen el mismo alcance.
No obstante, se debe tener muy presente que el turismo también es una industria extremadamente sensible y que la confianza tarda años en construirse y apenas unos días en perderse.
Por eso, la promoción turística y la estrategia de seguridad no pueden caminar por separado, sino que deben avanzar al mismo ritmo.
PERSPECTIVA
La UNACH presentó recientemente la convocatoria del ‘Reto Marte 2026’, un proyecto representa una oportunidad para transformar la forma en que las nuevas generaciones aprenden y enfrentan los problemas de su entorno mediante la ciencia y la tecnología, es grato saber que la máxima casa de estudios le apuesta a estas actividades para fomentar la innovación, el desarrollo científico y el trabajo colaborativo entre jóvenes.
¡Hasta la próxima!
