DEMOCRACIA VIRTUAL/EUGENIO HERNÁNDEZ SASSO/ULTIMÁTUM
En Tuxtla Gutiérrez se anuncian parques completos que, con el paso del tiempo, terminan convertidos en un monumento a la imaginación. Si hubiera un premio nacional a las obras invisibles, Ángel Torres Culebro estaría levantando el trofeo. Claro, siempre y cuando el galardón no desapareciera también en sus manos.
La capacidad de este hombre para desaparecer los recursos públicos es asombrosa. Quién sabe cuál será la maldición que cargan las y los tuxtlecos, pero la administración municipal parece empeñada en demostrar que la realidad siempre puede superar a la ficción.
Lo preocupante no es solamente que existan señalamientos de presuntas irregularidades, lo verdaderamente alarmante es que, mientras las acusaciones se acumulan, la impunidad se hace perpetua en el palacio municipal.
Ángel Torres, aquel personaje importado desde Tabasco y uno de los sobrevivientes del llamado «Grupo Tabasco» –por no decir La Barredora–, parece tener más vidas políticas que El Peje que habita en La Chingada.
Aunque las críticas arrecian y las dudas crecen, ahí sigue despachando como si nada ocurriera, mientras muchos ciudadanos se preguntan cuándo llegará el momento de verlo en El Amate rindiendo cuentas.
El caso del parque ecológico ChiapanequidadCoyactoc merece una novela de realismo mágico.
Resulta que, en mayo de 2025, se anunció con bombo y platillo un proyecto de 11 hectáreas que prometía convertirse en un nuevo pulmón para la ciudad.
Ángel “El Mago” Torres habló de sembrar dos mil árboles, ciclopista, senderos, miradores, estacionamiento y hasta una laguna artificial que costaría poco más de siete millones de pesos para ayudar a mitigar inundaciones. Sonaba bonito. Muy bonito… Pero no hay nada.
Era tan bonito que hasta el gobernador Eduardo Ramírez fue llevado a conocer el proyecto. Las redes sociales oficiales mostraban entusiasmo y difundierondiscursos y fotografías. Todo indicaba que Tuxtla estaba a punto de ganar un espacio verde digno de presumirse.
Catorce meses después, según la denuncia presentada por el regidor morenista (de su mismo partido) Miguel Ángel Zárate, el parque simplemente no existe, ni hay laguna, ni senderos, ni ciclopista, ni estacionamiento. Es el parque de la nada.
Lo único abundante, mis fieles cinco lectores, es el montazal y un anuncio que parece resumir perfectamente que el destino del proyecto solo es fantasía al estilo tabasqueño.
Más delicado aún resulta que, de acuerdo con lo señalado, se aprobaron recursos federales por más de 7.3 millones de pesos para la laguna de mitigación, pero la Comisión de Contratación de Obras no habría intervenido como establece la normatividad.
Si esto se confirma, ya no estaríamos hablando únicamente de una obra incumplida, sino de posibles responsabilidades administrativas e incluso legales que las autoridades competentes deberán esclarecer.
Ojalá y esta nueva denuncia prospere y no se quede congelada como las que han interpuesto los también regidores Francisco Rojas y Arely Latournerie, porque el misterio no es únicamente ¿dónde quedó el parque?, sino ¿dónde quedó el dinero?
Los regidores autorizaron el proyecto confiando en que la obra se ejecutaría. Los ciudadanos confiaron en que los recursos públicos servirían para mejorar la ciudad, y hoy, lo único visible es que no hay nada.
La queja presentada ante la Contraloría no debería convertirse en otro expediente destinado al archivo muerto, los recursos públicos no son propiedad del alcalde en turno ni de su administración, pertenecen a los ciudadanos y deben transparentarse peso por peso.
A ese paso, Tuxtla acumulará parques fantasmas, promesas incumplidas, explicaciones ausentes y desaparición de recursos. ¿Será que algún día aparezca la laguna anunciada? ¿Brotarán de golpe los dos mil árboles? ¿Aparecerán los millones destinados a la obra?
Sassón
Esa perversa impunidad es la que desalienta a quienes acusan y por eso luego dicen: ¿para qué denunciamos si no les hacen nada? Ojalá y esos valientes regidores no desistan hasta que ver los resultados. Si no les hacen caso las instancias legales, hay que recurrir a la vía política, la desobediencia civil.No hay de otra. Esa fue la esencia del movimiento.
