TAROT POLÍTICO/AMET SAMAYOA ARCE/ULTIMÁTUM
La escandalosa corrupción en la Secretaría de Salud de Chiapas parecer interminable. Continúan apareciendo versiones y señalamientos que obligan a una revisión profunda de lo ocurrido durante la pasada administración. Llamó particularmente la atención la versión atribuida al exsecretario Omar Gómez Cruz, quien supuestamente se excusa que algunos de los funcionarios hoy señalados por presuntas irregularidades no fueron nombrados por él, sino que “se los enviaron”. La declaración, de ser cierta, abre una interrogante inevitable: ¿quién los envió y bajo qué criterio ocuparon posiciones estratégicas dentro del sector salud?; eso a todas luces es perverso e irresponsable. Resulta muy cómodo justificarse de esa manera.
La red de extorsión de DIPRIS
Mientras tanto, continúan surgiendo señalamientos relacionados con la Dirección de Protección contra Riesgos Sanitarios (DIPRIS), donde recientemente Fernanda Micelli sustituyó a Rodolfo Tovar Rodríguez. Fuentes bien enteradas -porque han sido víctima de la extorsión oficial- comentan que durante la recién concluida gestión habría operado una presunta red de servidores públicos que exigía pagos periódicos a propietarios de bares, cantinas, centros nocturnos y otros establecimientos para permitirles operar sin mayores contratiempos. De acuerdo con esas versiones, las cantidades fluctuaban entre cinco mil y cuarenta mil pesos mensuales, lo que explicaría por qué diversos establecimientos funcionaban —y algunos aseguran que aún funcionan— más allá de los horarios permitidos por la normatividad vigente. De hecho, los famosos after siguen funcionando. Se trata de señalamientos de enorme gravedad que corresponde investigar y esclarecer a las autoridades competentes. La percepción de que continúan prácticas irregulares no puede convertirse en una constante dentro de una dependencia responsable de proteger la salud pública. El nuevo secretario de Salud, Ignacio Avendaño Bermúdez, enfrenta un desafío mayúsculo. No basta con relevar funcionarios, porque será indispensable revisar procedimientos, deslindar responsabilidades y recuperar la confianza ciudadana en una institución que durante demasiado tiempo ha estado bajo sospecha.
De Tarot y Adivinanza
¿Quiénes convirtieron la vigilancia sanitaria en un negocio y quién responderá si las denuncias terminan acreditándose? Porque cuando la corrupción se normaliza, la primera víctima deja de ser el presupuesto: es la salud de los chiapanecos… Servidos.
