FILIPICAS/PACO RAMÍREZ/ULTIMÁTUM
En el escenario político de Chiapas, donde losrumores corren más rápido que el agua, el relevode Alejandra Gómez Mendoza al frente del Congreso del Estado para asumir la ComisiónEstatal de Caminos ha desatado un sinfín de interpretaciones. La opinión más común entre funcionarios, analistas de café y una buena partede los medios de comunicación apunta de inmediato a una sola dirección: la postulaciónanticipada rumbo al ayuntamiento capitalino. Sin embargo, en el análisis propio, nada está escrito y se vale mirar en el sentido opuesto de la corrientegeneral.
Hay que poner sobre la mesa la postura del escepticismo, que no es menor entre la ciudadaníay los círculos partidistas. Muchos se preguntan con lógica elemental: si Gómez Mendoza fueraverdaderamente la «carta oficial» y bendecida porMorena para la capital, ¿qué necesidad había de moverla en este preciso momento de la máximatribuna del estado? Históricamente, la Mesa Directiva del Congreso es el escaparate ideal, un espacio de representación institucional que no requería un relevo abrupto si el terreno ya estuvieracompletamente planchado. Para muchos, estemovimiento se percibe más como un reacomodo de fuerzas internas que como un ascenso directo.
Pero es ahí donde la percepción de fondo exigeafinar la mirada. Más allá de las especulaciones de si es un premio o un freno, existe una realidadadministrativa ineludible: coordinar los esfuerzos o aspirar a la capital de Chiapas requiere un compromiso de tiempo completo.
La presidencia del Congreso local, aunqueprestigiosa, exige una atención absorbente en la negociación de leyes, el manejo de las bancadas y el arbitraje parlamentario; una agenda llena de gestiones de oficina que atan a cualquiera al palacio legislativo. En contraste, la ComisiónEstatal de Caminos le ofrece a la ingeniera civil un espacio operativo libre del día a día de la cámaralegislativa. Su nuevo encargo demanda dedicaciónabsoluta a la infraestructura y al territorio, un sector técnico donde puede dar resultados tangibles sin las ataduras de la grilla parlamentaria.
Vale la pena anotar los datos duros del relevo. Gómez Mendoza, diputada por el distrito XII con cabecera en Pichucalco, solicitó licencia indefinidaa su curul, misma que el Congreso aprobó porurgente y obvia resolución en sesión extraordinariadel tercer periodo extraordinario correspondiente al segundo año de ejercicio constitucional. En sulugar, la bancada de Morena colocó a Marcela Castillo Atristain al frente de la Mesa Directiva, quien ejercerá el cargo del 24 de agosto al 30 de septiembre de 2026. Se trata, pues, de un relevoformal y ordenado, tramitado con la velocidad y elconsenso propios de una decisión ya acordada de antemano, no de una salida intempestiva o forzadapor la coyuntura del momento.
Tampoco es un detalle menor que Gómez Mendoza sea ingeniera civil con maestría, un perfil técnicoque encaja de manera natural con la titularidad de la Comisión Estatal de Caminos, y que ya figurabaentre las posibles aspirantes a la alcaldía de Tuxtla desde antes de este movimiento. Es decir: el rumor de la candidatura no nace del relevo, sino que lo precede. Esto abre la puerta a dos lecturasigualmente válidas y que conviene no ocultar al lector. La primera, la que sostiene esta columna, es que Caminos funciona como plataforma de aterrizaje técnico, una vitrina de obra públicatangible —asfalto, puentes, conectividad— desde la cual construir un perfil de gestión de cara a 2027. La segunda, defendida por voces críticas dentro del propio oficialismo y en columnas rivales publicadasesta misma semana, sostiene lo contrario: que se trata de un repliegue, un alejamiento del reflector legislativo y capitalino disfrazado de encomienda técnica. Ninguna de las dos posturas cuenta, porahora, con una confirmación oficial más allá del elogio protocolario que el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar le dedicó al tomarle protesta, reconociendo su paso por el Congreso con «capacidad, liderazgo y compromiso».
Al final, este giro contradice las apuestas simplistasde los comentarios tradicionales. Si Alejandra Gómez Mendoza posee la simpatía o el arraigonecesario entre los habitantes de la capital para medirse contra las demás mujeres que buscarán la presidencia municipal, eso ya es otro tema. Si sus números e intención de voto son superiores o inferiores comparados con el resto de los posiblesaspirantes masculinos de su partido, también es harina de otro costal.
Aquí lo verdaderamente relevante es desenredar elporqué de su separación del cargo legislativo. No estamos necesariamente ante un libretoinamovible, sino ante una decisión que privilegia la operatividad de tiempo completo y sin distractoressectoriales. El tiempo y el asfalto de las carreterasde Chiapas se encargarán de aclarar si estatrinchera técnica da los frutos esperados. En la función pública, la única certeza es que las piezassiempre se mueven con un propósito, aunque estejuegue a contracorriente de lo que todos los demáseligen creer.
