PUNTO Y COMA;/ROGER LAID/ULTIMÁTUM
Chiapas cambia de rumbo, y los números empiezan a hablar, nuestro estado está viviendo una transformación que merece ser observada más allá del discurso político y de la propaganda cotidiana.
Hay algo que empieza a hacerse evidente: la sociedad está percibiendo un cambio en la manera de gobernar, aunque los “malquerientes” cada día son menos.
Eduardo Ramírez Aguilar, llegó al gobierno de Chiapas con enormes desafíos sobre la mesa. Seguridad, pobreza, infraestructura, desarrollo económico, atención a las comunidades y, sobre todo, la necesidad de recuperar la confianza ciudadana en las instituciones y combatir la inseguridad, no era una tarea menor.
Hoy, casi dos años después de haber asumido el gobierno, empiezan a aparecer datos que permiten medir, al menos parcialmente, la percepción que los ciudadanos tienen de su administración.
Una de las mediciones más recientes, realizada por Rubikon Intel, coloca a Eduardo Ramírez Aguilar (el Jaguar) en el primer lugar nacional de aprobación, con 68.4%. Números ciertos que deben generar confianza.
Demoscopia Digital, por su parte, registra 61.4% de aprobación para agosto de 2026.
Demoscopia. Digital Dos encuestas, metodologías diferentes y números distintos, pero una coincidencia que resulta políticamente significativa: el gobernador de Chiapas aparece entre los mandatarios mejor evaluados del país.
Y aquí está lo verdaderamente importante: ¿por qué?
No basta con decir que son números favorables. Hay que preguntarse qué hay detrás de ellos.
Una parte de la respuesta está en la percepción de que existe un gobierno que decidió poner el orden y la seguridad en el centro de su agenda. Otra está en la presencia territorial del gobernador y en su estrategia de acercamiento con las comunidades, de lo que observamos los capitalinos y sociedad al interior del estado que camina a lado del ciudadano.
Y una más tiene que ver con la expectativa de que Chiapas deje de ser visto únicamente desde sus rezagos y empiece a ser observado desde sus posibilidades además de los resultados en dos años.
Eso explica, en buena medida, por qué un gobernador de uno de los estados históricamente más complejos del país puede ocupar una posición destacada en las mediciones nacionales.
Pero hay que decirlo con claridad: una encuesta no es un cheque en blanco.
La aprobación ciudadana es un reconocimiento, pero también una responsabilidad.
Si Chiapas está cambiando, el reto es que ese cambio se traduzca en resultados que puedan tocarse: mejores servicios públicos, más inversión, empleos, caminos, salud, educación, seguridad y oportunidades para los jóvenes.
El gobernador puede tener buenos números hoy, pero esos números tendrán verdadero valor si dentro de dos, tres o cuatro años la gente puede decir: sí, Chiapas cambió y cambió para bien.
Ahí está la verdadera dimensión de la nueva era que refieren.
Y hay otro elemento que no debe perderse de vista.Eduardo Ramírez Aguilar no sólo está siendo evaluado por Chiapas; está construyendo una posición política nacional.
Cuando un gobernador aparece reiteradamente en los primeros lugares de diferentes mediciones, deja de ser solamente un dato local. Se convierte en una señal política que inevitablemente es observada fuera del estado.
Pero precisamente por eso, mientras más alto se llega, mayor es la exigencia. El reconocimiento nacional debe convertirse en mayor responsabilidad local.
Chiapas no necesita solamente un gobernador bien evaluado. Necesita un gobierno que consiga que esa evaluación se convierta en bienestar.
Porque al final, los porcentajes pasan. Los gobiernos pasan. Los discursos pasan. Lo que permanece es lo que cambia la vida de la gente, los hechos, las obras y el sentimiento que hubo un cambio favorable, eso se mantienen en el reconocimiento.
Y si la nueva era de la transformación de Chiapas logra caminar de la mano con resultados concretos, entonces sí podremos decir que esos números no son solamente una fotografía política, sino el reflejo de un estado que comenzó a cambiar de rumbo.
Punto y Coma; diría que Chiapas ya no quiere que le expliquen que puede cambiar. Quiere ver el cambio. Y esa es, precisamente, la responsabilidad que hoy tienen el gobernador y su equipo.
Puntos Suspensivos…
¿Quién vigila las cuotas sindicales? Las cuotas sindicales son dinero de los trabajadores, no patrimonio personal de una dirigencia. El artículo 373 de la Ley Federal del Trabajo obliga a rendir cuentas, pero la pregunta es: ¿quién verifica que esas cuentas sean reales?
Por eso debe llevarse a la tribuna una reforma que establezca auditorías externas, independientes y periódicas para revisar ingresos, patrimonio, contratos, gastos y destino de las cuotas, sin vulnerar la autonomía sindical.
No se trata de intervenir sindicatos, sino de impedir que la representación de los trabajadores se convierta en un negocio particular. Como ya lo es, por eso hay lideres eternos como Cuesta en el ISSTECH, Esdras Humberto de León del SUICOBACH, Pedro GómezBahamaca, Jorge Domínguez SUTSAPA, JoséDomingo Ruiz Oceguera del SUTRAM (Un caso especial de cacique) Obed Balderas Tovilla del SNTE sección 40 quien buscara relegirse o dejar a un títere de sus intereses, Oscar Cuesta del ISSTECH se ha aferrado al cargo y buscara hacerlo una vez más, pero estaremos atentos, el gusto por llegar no es por servir ¿A que creen que llegan? La ley ya exige transparencia. Falta fortalecer la vigilancia.
Si el dinero es de los trabajadores, la auditoría también debe estar de su lado.
Opiniones quejas y sugerencias al 9611897730 miembro del PUCH (Periodistas Unidos de Chiapas) www.entresemana.mx www.puntoycomanoticias.com.mx www.diariocontrapoderenchiapas.com
