TAROT POLÍTICO /AMET SAMAYOA ARCE
Existen personajes que ya empiezan a frotarse las manos con la posibilidad de que Marli Trejo Posada continúe al frente del Ayuntamiento de Frontera Comalapa. Entre ellos, dicen, estaría Jorge UtrillaRobles -eterno titular del Instituto del café- y otros funcionarios que de manera sigilosa tendrían particular interés en que la actual alcaldesa permanezca en el cargo. La apuesta estaría puesta en el famoso sorteo y en el argumento de que, al haber sido electo un hombre en el proceso anterior, ahora correspondería que la candidatura recayera en una mujer. Argumento válido para algunos, discutible para otros, pero convenientemente oportuno para quienes ya hacen cuentas alegres. Y es que, aunque el tema apenas se mueve entre murmullos, se comenta que Trejo Posada es considerada ahijada política del Yajalteco Jorge Utrilla y de un personaje cercano al UNO. La alcaldesa fue desempacada de la capital chiapaneca con poco conocimiento previo de la realidad comalapense, por lo tanto, estaría todavía transitando por esa llamada “curva de aprendizaje”.
La llegada de Posada
La decisión de colocar al frente del municipio a alguien ajeno a Comalapa tuvo su explicación en el contexto de emergencia provocado por la inseguridad. Eso es entendible, sin embargo, lo que ahora se discute es otra cosa: ¿puede alguien que no tiene raíces políticas, sociales o económicas en el municipio representar plenamente los intereses de quienes sí viven ahí? Porque Comalapa no solamente necesita administrar una crisis; necesita reconstruir su realidad de recesión económica. Se cuestiona también que buena parte del equipo que rodea a la administración tampoco tendría arraigo en el municipio. Funcionarios, empleados, proveedores y personas vinculadas al manejo del presupuesto son señalados por sectores locales como gente llegada de fuera. Y cuando el dinero público sale del municipio en cualquier escenario, la pregunta resulta inevitable: ¿cuánto de ese recurso termina realmente beneficiando a los comalapenses? Primero fue la pandemia, después de la pesadilla de la inseguridad, y ahora aparece otro malestar que tiene que ver con percepción de que quienes son de Comalapa respecto a que están quedando al margen de las decisiones y de las oportunidades que genera el propio Ayuntamiento.
Ahí está el dilema.
¿Debe continuar al frente del municipio alguien que, llegado el momento, podría marcharse a Tuxtla Gutiérrez donde hizo su vida? ¿O debería abrirse paso una figura con arraigo, conocimiento del territorio y compromiso directo con sus habitantes? La expectativa crece y la pregunta circula por calles, oficinas, en los mercados, en los negocios, etc.: ¿quién debe ser el elegido o la elegida? Trejo Posada representa, para sus críticos, nada más que una administración que se debe totalmente al gobierno estatal y a su gabinete de seguridad y a los pakalesque le cuidan hasta el sueño. Pasó la emergencia y se debe a la determinación del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, pero para gobernar Comalapa exige algo bastante más complicado que consiste en entenderla y responderle a su gente.
De Tarot y Adivinanza
Posada recibió posada en Comalapa, sin embargo, ocupa de un alcalde o alcaldesa con arraigo y compromiso con el municipio… Servidos.


