Con seis meses de retraso se inauguró ayer una parte del embellecimiento del malecón Leandro Rovirosa Wade; el propio Román Meyer, titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), admitió que la obra está lista en un 40 por ciento de su totalidad. Es decir, de seis etapas se llevan tres, y, de siete kilómetros de longitud solo se han concluido dos.
Los habitantes de esa localidad no reniegan de la obra; de hecho, la califican como “algo muy bonito”, el problema es que el gobierno pretende atraer a turistas nacionales y extranjeros con esta acción, en una zona con fama de violenta y dónde nadie ha dicho, ni siquiera Hernán Bermúdez Requena, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, cuál será el dispositivo de vigilancia en el lugar.
De hecho, hace unos días algunos comerciantes que se han apoderado del parque “La Bandera”, antes llamado “De la Mano”, aprovecharon un recorrido que hizo el jefe de la policía estatal por ese lugar para decirle que los asaltos están a la orden del día y los maleantes escapan por las despedazadas calles de las zonas aledañas, sin que nadie pueda hacer nada para detenerlos.
El puente Solidaridad se ha convertido en una guarida de malvivientes que roban y asaltan a plena luz del día, pero, además, las rampas de esa vía que comunica al centro de Villahermosa con la colonia Gaviotas se ha convertido en un baño público. Ahí no se puede circular porque las excretas y orines despiden aromas irrespirables, ya no digamos que debieron llevar al presidente Andrés Manuel López Obrador a caminar porque podría correr el riesgo de embarrarse los pies.
Otro de los inconvenientes es que a lo largo de los dos kilómetros del nuevo malecón en la colonia Gaviotas Norte no hay un solo cajón de estacionamiento. De hecho, los encargados de la construcción redujeron una vía de cuatro carriles a solamente dos y, los comerciantes establecidos desde décadas atrás en esa zona, no tienen manera de que sus clientes se estacionen para consumir sus productos.
Muchos de ellos, inclusive, piensan que fue “plan con maña” para hacerlos que cierren sus puertas y se beneficien amigos del gobernador interino Carlos Manuel Merino, la alcaldesa Yolanda Osuna y el ex presidente municipal Evaristo Hernández Cruz, a quienes presuntamente les facilitaron espacios en los nuevos locales edificados a la orilla del río Grijalva.
Hasta ayer, Gaviotas Norte y Sur, además de todos sus sectores, era un caos. Los automovilistas enfrentaban severos problemas para circular porque algunas calles permanecen cerradas y, la construcción del malecón, así como otras obras inconclusas en diferentes partes de esa localidad, provocan verdaderos congestionamientos, principalmente a las horas pico.
Ahí, los transportistas, llámese Urvan, taxis y pochimóviles no respetan ninguna ley, se meten en sentido contrario en las pocas calles en las que se puede transitar y generan a diario accidentes, además de pelear con todos los automovilistas. El abandono de esta zona es total, a excepción de la fachada que representa el embellecimiento del malecón.
En la mayoría de las calles de todos los sectores de Gaviotas Norte, Sur, La Manga, Monal, Coquitos, Armenia, entre otros, la carpeta asfáltica se encuentra llena de agujeros y el ayuntamiento a cargo de Yolanda Osuna Huerta no ha hecho nada por rehabilitarlas.
Los automovilistas se quejan constantemente del desgaste de amortiguadores, baleros, rótulas, bujes, terminales de la dirección, alineación y deformidad de las ruedas, pues al caer en los hoyancos sus coches se estropean y tienen que acudir a los talleres ocasionándoles gastos extra que deterioran su economía.
En fin, con todos eso detalles y algunos que todavía se nos escapan fue inaugurada ayer esa parte de la obra de embellecimiento del malecón Leandro Rovirosa Wade; falta aún que se concluyan tres etapas para completar los siete kilómetros comprometidos, en los que se invierten más de 3 mil millones de pesos.
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