Los enemigos de Xóchitl son las oligarquías partidistas
Ricardo del Murro/Ultimátum
El portazo en Palacio Nacional y la súbita irrupción de Xóchitl Gálvez como principal candidata del Frente Opositor tomó por sorpresa a los dirigentes del PAN, PRI y PRD, quienes tendrán que decidir qué hacer con una candidata carismática que no pertenece a esa oligarquía partidista y que, incluso, por su origen y planteamientos, podría ser una abanderada morenista.
Porque Xóchitl, como ella misma lo ha dicho, en su juventud perteneció a la Liga Obrero Marxista y aunque forma parte de la bancada panista en el Senado, no se considera una militante del PAN, además de que ha manifestado su apoyo a todos los programas sociales de López Obrador y plantea mejorarlos.
El hecho es que Xóchitl se presentó a la fiesta opositora sin invitación, ya que no estaba contemplada entre las opciones que manejaban los anfitriones: Marko Cortés, Alejandro Moreno y Jesús Zambrano. Incluso la revelación del truco del conejo en el sombrero, que había prometido el presidente Andrés Manuel López Obrador, perdió su atracción, al presentar a quién ya el respetable conocía, la candidata opositora es Xóchitl Gálvez.
Todavía falta ver en qué mesa acomodarán a la senadora Gálvez y qué música le tocarán para bailar, antes de que el domingo 3 de septiembre sea presentado el Candidato o la Candidata Ideal del Frente Amplio por México.
Antes de enfrentarse al candidato o candidata de Morena, Xóchitl tendrá que romper la “ley de hierro” de la triada partidista opositora. Esto, de acuerdo a la teoría de Robert Michels (1911), significa que más allá del deseo o compromiso democrático de una organización, como un partido político, hay una tendencia oligárquica que les hace ser conducidas por la voluntad de una minoría.
Sin el deseo de ser aguafiestas. Una cosa es la percepción que tienen muchos ciudadanos opositores de Morena y que apoyan a Xóchitl. Algunos, incluso, la ven como una especie de Juana de Arco que encabezará la lucha y el triunfo frente a los chairos. Pero otra cosa, son los intereses partidistas de Marko, Chucho y Alito. Recordemos que Alejandro Moreno ya esta apuntado como precandidato a la Presidencia, y también están el panista Santiago Creel y el perredista Silvano Aureoles.
¿Qué van a hacer? ¿Aplaudirle a Xóchitl? ¿Disciplinarse? ¿Unir fuerzas como lo demandan los ciudadanos con espíritu democrático?. El tiempo lo dirá en menos de tres meses. La verdad, es difícil que eso suceda y si sucede, hay que ver cuál será el precio que tendrá que pagar Xóchitl.
Porque en la política real, la “realpolitik” de Bismark, el idealismo queda rebasado por los intereses de los jerarcas políticos. Nada se mueve sin dinero. Hasta en la más pequeña reunión en una cafetería hay que pagar la cuenta. Ya lo decía el viejo dinosaurio, Hank González: Un político pobre, es un pobre político.
De ahí que si un “político pobre” aspira a un cargo de elección popular, éste tiene que buscar quién lo financie; si gana la elección su compromiso es con el empresario o empresarios que le financiaron la campaña, no con el pueblo.
En este momento, los verdaderos enemigos de Xóchitl son sus compañeros del frente opositor. Algunos le llamarían “fuego amigo”, pero aquí no se trata de víctimas accidentales, sino que son los intereses de las oligarquías partidistas que están en peligro.
Marko Cortés, por ejemplo, se deshizo en elogios para Santiago Creel cuando éste se registró como precandidato del Frente Amplio por México. “Mi querido amigo, mi querido Santiago, yo conozco tu compromiso con México de muchos años, de muchos, muchos años; hemos coincidido en varias batallas, hemos coincidido en muchos momentos”, señaló.
Qué decir de Alejandro Moreno a quién ya se le desfondó el PRI. La renuncia de 320 priístas, encabezados por el senador Miguel Ángel Osorio Chong fue el más reciente episodio del hundimiento priísta, después que también habían abandonado el barco 150 militantes del estado de Hidalgo, tras la salida del exgobernador Omar Fayad y todos los diputados del Congreso estatal.
Y si esto sucede en el agonizante PRI que encabeza Alejandro Moreno, lo mismo ocurrió en el pasado reciente en el PAN de Marko Cortés cuando renunciaron Felipe Calderón y Margarita Zavala, y en el PRD de Jesús Zambrano, que también se desfondó cuando salieron centenares de militantes encabezados por Andrés Manuel López Obrador para fundar Morena. Estos son los verdaderos enemigos de Xóchitl.
ricardodelmuros@hotmail.com

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