Con los defectos en la administración de Chiapa de Corzo y Berriozábal, los chiapanecos se preguntan ¿a qué se ha dedicado Uriel Estrada en la Auditoría Superior del Estado (ASE) durante los últimos cinco años?
✍?Eugenio Hernández Sasso
Leonardo Cuesta Ramos prometió en su campaña dar seguridad a los habitantes de Chiapa de Corzo, y, este lunes, usó a la policía para reprimir a trabajadores del ayuntamiento que fueron despedidos injustificadamente ¡Tronco de seguridad!; a su vez, con Jorge Acero Gómez, en Berriozábal, no solamente ha incrementado la violencia, sino que ni agua potable suministra a sus gobernados.
Ambos presidentes municipales han sido considerados de lo peor, ya que se han dedicado a todo menos a gobernar para bien de la gente que le dio su confianza con el voto en la elección del 2021.
Es más, Jorge Acero, por encima de su desgobierno en la localidad todavía ha tenido la osadía de buscar la reelección amparado por Morena. Sí, así como lo leyó, ahora es candidato nuevamente a la presidencia municipal de Berriozábal.
La ciudadanía de ese municipio, por supuesto, no está nada contenta con ello y pretende votar en su contra el próximo 2 de junio, porque no están en condición de darle una prórroga de tres años más para que disponga del presupuesto a su antojo y no haga nada por el pueblo.
Está de más detallar los sucesos violentos en esa zona porque la mayoría de los chiapanecos los conoce, pero, además, la gente se queja de la falta constante de agua en las diferentes colonias y fraccionamientos de la cabera municipal, a pesar de que en campaña fue una de sus promesas más trilladas.
Una vez sentado en la silla del poder, a Jorge Acero se le olvidó que debía cumplir lo ofrecido a la gente, pero eso sí, no descuida el cobro puntual del ¿servicio? y, cada mes, hace llegar los recibos correspondientes a los domicilios, aunque los habitantes de esa municipalidad tengan que adquirir pipas cargadas del líquido, financiadas por ellos mismos.
En una nota publicada ayer en Diario Ultimátum, firmada por nuestro compañero reportero Alfonso Salazar, se menciona que el agua escasea en el fraccionamiento Ciudad Maya, además de los barrios San Andrés, Pénjamo, Juan Sabines, Candelaria y Mirador, por lo que han tenido que manifestarse frente al ayuntamiento, pero ¿qué creen? Piden agua y no les dan “aserrín, aserrán”.
En el caso de Leonardo Cuesta Ramos, en Chiapa de Corzo, ha quedado de manifiesto que la policía no sirve para cuidar la seguridad y garantizar la paz de la población, pero sí está presta para agredir e intimidar a trabajadores que reclaman justicia.
En vez de dialogar, acordar y liquidar conforme a la ley a los empleados dados de baja, Cuesta envió a la fuerza pública, pertrechada con armas de grueso calibre, para someter y hacer que se retiraran quienes cometieron la “insolencia” de plantarse frente al palacio municipal.
¿Dónde quedó la libertad que tanto pregona el presidente López Obrador en este régimen? ¿no que ya no son iguales a los anteriores? Todo parece indicar que lo que predomina en la administración actual de este municipio es la ley del garrote y las armas en contra de la gente honesta y trabajadora.
Asimismo, esta localidad también carece del suministro eficaz de agua, recolección de basura, vigilancia, seguridad en las zonas turísticas y una larga lista de deficiencias, a las cuales se añade la presión del alcalde en contra de trabajadores para que apoyen a candidatos a puestos de elección popular de su preferencia.
SASSÓN
Con esos defectos en la administración de los municipios de Chiapa de Corzo y Berriozábal, por ejemplo, es donde los chiapanecos se preguntan ¿a qué se ha dedicado Uriel Estrada en la Auditoría Superior del Estado (ASE) durante los últimos cinco años? ¿Será que el dinero destinado para los servicios de seguridad y agua potable no son auditables?
Sasso89@hotmail.com


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