Enfermedades mentales, depresión y suicidios se han vuelto la pandemia silenciosa del siglo XXI.
COLABORACIÓN INVITADA/Enriqueta Burelo
“La sociedad del cansancio” es un concepto acuñado por Byung-Chul Han, un filósofo coreano que explora la sutil interacción entre el discurso social y el discurso biológico en su libro homónimo. Ganador del Premio Princesa de Asturias 2025 en Comunicación y Humanidades. Según Han, el exceso de positividad nos está, conduciendo a una sociedad llena de individuos agotados, frustrados y deprimidos. En este nuevo escenario social, víctima y verdugo son la misma persona.
El suicidio causa más muertes anuales que las que suman en conjunto las guerras y los homicidios. La Organización Mundial de la Salud estima que para el año 2020 la cifra anual de personas que deciden poner fin drásticamente a su existencia aumente a un millón y medio de personas. Así mismo las enfermedades neuronales, la depresión, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, el trastorno límite de la personalidad o el síndrome de desgaste ocupacional, entre otras, se han vuelto el mayor problema de salud de nuestro tiempo, con índices que deben ser entendidos como los de una gran pandemia global
Lo citado en el párrafo anterior es a causa, de que el sujeto de rendimiento se encuentra en guerra contra sí mismo, sentencia Byung- Chul. Libre de un dominio externo que lo obligue a trabajar o lo explote, sometido sólo a sí mismo, “el sujeto de rendimiento se abandona a la libertad obligada o la libre obligación de maximizar su rendimiento. El exceso de trabajo se agudiza y se convierte en auto explotación. Esta es mucho más eficaz que la explotación por otros, pues va acompañada de un sentimiento de libertad”.
A medida que nos adentramos en el texto, surgen una serie de reflexiones preocupantes, vivimos una época en la que la superabundancia de estímulos e informaciones, provoca que el sujeto actual está sometido al multitasking, una técnica de supervivencia vital en la selva: un animal salvaje debe estar atento en todo momento a los diferentes elementos de su entorno para evitar ser devorado por otros depredadores. Esto imposibilita sumergirse en la contemplación. La capacidad de atención profunda y contemplativa, de la cual descienden los grandes logros de la humanidad, está siendo reemplazada progresivamente por la hiperatención y la hiperactividad.
Ante este escenario, Hang propone detenernos, observar y sentir, pensar sin ´prisa en un mundo que corre. La inactividad es un ayuno espiritual, lo cual provoca un efecto curativo. La contemplación es esencial para recuperar una conexión más profunda con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea. Al dedicar tiempo a la contemplación podemos romper con la tiranía de la hiperactividad y encontrar un espacio para la reflexión e introspección.
El origen de la cultura no es la guerra, sino la fiesta, no es el arma sino el adorno. La esencia de la cultura es ornamental. Y cita un ejemplo, la costumbre judía de celebrar el Shabat. En esta festividad toda actividad debe reposar. No está permitido proseguir con ningún negocio. El capitalismo transforma la fiesta en mercancía. La fiesta se transforma en eventos y espectáculo.
Para el judaísmo el día de descanso sagrado es conocido como Shabat, y no se trata solo de un día sábado, sino que ellos llevan más allá este ritual. Para los fieles de este culto, el mundo prácticamente se paraliza al llegar el viernes por la tarde, nadie trabaja, no usan transporte, no utilizan los medios de comunicación, y se concentran más bien en la familia y en el interior de sus almas. Un escritor famoso de origen judío y fiel al culto mismo, dice: los judíos más que cuidar el Shabat, ellos han sido cuidados por el Shabat. No son solo 24 horas, en el judaísmo se abarca desde la tarde del día viernes cuando está la puesta del sol, y se sigue hasta que cae la noche del sábado.
Byung-Chul Han estudió metalurgia en Corea antes de mudarse a Alemania, en la década de 1980, para estudiar filosofía, literatura alemana y teología católica en Friburgo y Múnich. En una entrevista explicó: «Al final de mis estudios de metalurgia, me sentí como un idiota. Yo, en realidad, quería estudiar algo literario, pero en Corea ni podía cambiar de estudios ni mi familia me lo hubiera permitido. No me quedaba más remedio que irme. Mentí a mis padres y me instalé en Alemania pese a que apenas podía expresarme en alemán. Yo quería estudiar literatura alemana. De filosofía no sabía nada. Supe quiénes eran Husserl y Heidegger cuando llegué a Heidelberg. Yo, que soy un romántico, pretendía estudiar literatura, pero leía demasiado despacio, de modo que no pude hacerlo. Me pasé a la filosofía. Para estudiar a Hegel la velocidad no es importante. Basta con poder leer una página por día».
Han es autor de dieciséis libros, de los cuales los más recientes son tratados acerca de lo que él denomina la “sociedad del cansancio”, y la «sociedad de la transparencia» y sobre su concepto de Shanzai, neologismo que busca identificar los modos de la deconstrucción en las prácticas contemporáneas del capitalismo chino.
enriquetaburelomelgar@gmail.com


Discussion about this post