Se construyó en 1962, a expensas del millonario boliviano Antenor Patiño, más conocido como “rey del estaño”.
PALABRA DE DUQUE/Por El Duque de Santo Ton
El hotel María Isabel de la Ciudad de México se construyó en 1962, a expensas del millonario boliviano Antenor Patiño, más conocido como “rey del estaño”, quien lo bautizó con el nombre de su difunta hija, María Isabel Patiño-Borbón de Goldsmith, fallecida en 1954, mismo año en que se casó, por complicaciones en el séptimo mes de embarazo.
María Isabel contrajo nupcias meses antes en Glasgow, Escocia con el heredero británico, James Goldsmith, de 20 años de edad, con el que se había fugado. Ella tenía tan solo 17 y sus padres estaban en contra de aquella unión por motivos principalmente religiosos. La prensa de alta sociedad se refería a la pareja como “el romance del siglo XX”.
Desgraciadamente, María Isabel falleció trágicamente ese mismo año, con 7 meses de embarazo, víctima de una hemorragia cerebral derivada de complicaciones de su estado gestacional. Antes de morir, le practicaron una cesárea de emergencia mediante la que nació su hija, Isabel Goldsmith-Patiño. Esta historia de amor y la muerte prematura de la joven madre conmocionaron a la alta sociedad de la época.
Sir James Goldsmith, el padre de la menor entabló una demanda legal por la custodia de la niña, y al mismo tiempo Antenor Patiño decidió divorciarse de su esposa, la aristócrata española María Cristina de Borbón y Bosch-Labrús, duquesa de Dúrcal, la que por su sangre azul, su pertenencia a la nobleza y su religión católica se negaba a disolver el vínculo matrimonial, apoyada, obviamente, por la dictadura franquista.
El juicio de divorcio se volvió paradigmático para el derecho internacional privado, pues había conflicto de leyes para determinar la competencia de los tribunales (franceses, españoles, británicos, norteamericanos y bolivianos). Por la vía fácil, Antenor decidió negociar con el presidente mexicano Adolfo Ruiz Cortines, quien le ofreció divorciarlo a cambio de hacer importantes inversiones en el país. Él se entusiasmó, estableció su residencia en México y compró grandes extensiones eb la costa del Pacífico, particularmente en Jalisco, Colima y Nayarit. Además, construyó el susodicho hotel María Isabel en la capital mexicana, que fue diseñado por el reconocido arquitecto Juan Sordo Madaleno, en colaboración con los arquitectos José Villagrán García, Ricardo Legorreta y José Adolfo Wiechers.
Un año después, en abril de 1963, el María Isabel pasó a manos del grupo Balsa Hotels, del magnate mexicano César Balsa. En noviembre de 1963, Balsa Hotels pasó a ser representada por Sheraton Hotels en Estados Unidos, y en 1969, el María Isabel fue vendido a Sheraton. Lo rebautizaron como Hotel María Isabel-Sheraton y le añadieron una nueva torre trasera, diseñada por el arquitecto mexicano Manuel de Santiago de la Torre, aumentando el número de habitaciones de 502 a 747. Posteriormente, el hotel pasó a llamarse Sheraton María Isabel Hotel and Towers.
Después de conseguir el divorcio y perder la patria potestad de su nieta, Antenor Patiño decidió reconciliarse con su familia y llegó a un acuerdo con el viudo de su hija, lo que permitió a la niña heredar gran parte de su fortuna, convirtiéndose en una importante hostelera y coleccionista de arte.
El boliviano también limó asperezas con la duquesa de Dúrcal, con la que mantuvo una excelente relación hasta su muerte. Después de todo, ella lo siguió considerando su único marido y no le importaban las leyes civiles, lo que le valió también ser considerada en el testamento de Patiño, quien se casó dos veces más y tuvo otros dos hijos.
Actualmente, Isabel Goldsmith-Patiño es empresaria y tiene también nacionalidad mexicana. Es conocida principalmente por ser la fundadora y propietaria del resort de lujo Las Alamandas en “Costalegre”, Jalisco, México. Creó este exclusivo resort boutique en una propiedad que heredó de su abuelo en la costa mexicana. El lugar se caracteriza por su enfoque en la naturaleza y el lujo discreto. A su abuelo se deben también obras tan importantes como el aeropuerto internacional “Playa de Oro” y el complejo turístico “Las Hadas”, ambos en Manzanillo, Colima.

