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Defensa sanitaria

26 de abril de 2026
in Opiniones
Defensa sanitaria
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DEMOCRACIA VIRTUAL/EUGENIO HERNÁNDEZ SASSO/ULTIMÁTUM

Chiapas no puede darse el lujo de bajar la guardia en materia de salud pública, porque los casos de enfermedades prevenibles son preocupantes.

No se trata de una simple estadística ni de un dato para boletín institucional, sino de una advertencia seria sobre la fragilidad del sistema sanitario y sobre los riesgos que enfrentan miles de familias que viven, fundamentalmente, en comunidades apartadas.

A principios de 2026, Chiapas encendió las alarmas al ubicarse en el segundo lugar nacional en casos confirmados de sarampión, solamente por debajo de Jalisco.

Esto, desde luego, no es un asunto menor, toda vez que el sarampión, que durante años parecía una enfermedad controlada, volvió a convertirse en amenaza real por la baja cobertura de vacunación.

Históricamente, Chiapas ha padecido uno de los rezagos más severos del país en materia de inmunización. Las estadísticas así lo indican con toda claridad.

Las coberturas apenas han rondado entre el 70 y 73 por ciento en los últimos años, una cifra insuficiente para garantizar protección colectiva, porque, en términos simples, cuando no se vacuna la mayoría el virus encuentra camino libre para propagarse.

El problema no comenzó ayer y, por ese motivo, en 2025 ya se había registrado un brote importante en la región de Los Altos, colocando al estado entre los tres más afectados del país.

El año pasado, municipios como San Cristóbal de las Casas, Chamula, Chenalhó, Mitontic y Larráinzar se convirtieron en focos de preocupación epidemiológica, obligando a desplegar brigadas casa por casa, cercos sanitarios y jornadas extraordinarias.

En ese contexto, la respuesta del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar no podía ser tibia ni burocrática porque la salud exige decisiones firmes y campañas permanentes.

Por ello, el arranque de la Semana de Vacunación en la colonia Las Granjas no fue solamente un acto protocolario, sino un mensaje político y sanitario de alto impacto.

El mandatario fue claro al manifestar que vacunarse no es una opción decorativa, sino una necesidad urgente para proteger a la población contra enfermedades como tétanos, hepatitis B, sarampión y neumococo.

Su llamado a acudir a los centros de salud más cercanos tiene la lógica contundente de que prevenir siempre será más barato, más humano y más inteligente que atender una crisis hospitalaria.

El dato más relevante está en la meta planteada. Eduardo Ramírez recordó que en 2025 Chiapas logró colocarse en el segundo lugar nacional en vacunación gracias a la participación ciudadana, y ahora el reto no es conservar esa posición, sino romper récord y alcanzar el primer lugar.

Esa aspiración representa una excelente estrategia de salud pública, puesto que en estados con alta dispersión geográfica, pobreza estructural y barreras de acceso médico, lograr altas coberturas de vacunación significa literalmente salvar vidas.

Las campañas de vacunación son sumamente importantes, porque cada dosis aplicada representa una cama hospitalaria menos ocupada y una familia menos expuesta al dolor.

También hay que decir con claridad que las campañas de vacunación no triunfan solamente con discursos gubernamentales, requieren confianza social, brigadas eficientes, personal médico suficiente y combate frontal contra la desinformación. El enemigo no solo es el virus sino también la negligencia y la falsa creencia de que “no pasa nada”.

Chiapas enfrenta una batalla sanitaria silenciosa que no se gana con aplausos ni con conferencias, sino con jeringas, vacunas, voluntad colectiva y trabajo en territorio.

Hoy, Eduardo Ramírez Aguilar apuesta correctamente por reforzar esa ruta. Si la entidad logra consolidar cifras récord en vacunación, no será un triunfo administrativo, sino una victoria social de la Nueva ERA.

Sassón

En salud pública vacunar no es gastar, es proteger el futuro. Además, hay que corregir todo el desorden que dejó el doctor «Manchabatas».

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