La relación entre México y Estados Unidos se sostiene sobre la presencia de 38 millones de mexicanos que viven en aquel país, quienes fortalecen tanto la economía estadounidense como la mexicana. De acuerdo con el Latino Donor Collaborative Think Tank (LDC), su contribución al Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos asciende a 2.3 billones de dólares, consolidando un vínculo que trasciende fronteras.
La presidenta Claudia Sheinbaum destacó que estas personas representan generaciones de esfuerzo y compromiso, desde la primera hasta la quinta, y envió un reconocimiento a su trabajo, honestidad y cultura de solidaridad. Su labor no solo beneficia a sus familias en México, sino que también es clave para mantener la estabilidad y el crecimiento económico en Estados Unidos.
El LDC subraya que 34 millones de estos descendientes poseen estatus legal o ciudadanía estadounidense, y que el PIB generado por ellos creció 10.5 %, casi el doble que el promedio nacional. Además, su participación representa cerca del 15 % del crecimiento total del país y 1.5 billones de dólares en consumo, lo que refleja su peso estratégico en la economía estadounidense.
Tres estados destacan por depender de esta comunidad: California, con 833 mil millones de dólares, Texas con 629 mil millones y Nuevo México con 46 mil millones. En estos territorios, los descendientes mexicanos lideran la generación de crecimiento y representan entre el 20 % y el 30 % del PIB local, consolidándose como motores imprescindibles de desarrollo regional.
Asimismo, los mexicanos radicados en Estados Unidos son la mayor comunidad de empresarios inmigrantes, con 1.2 millones de emprendedores que impulsan industrias clave y mantienen la mayor tasa de expansión de negocios. Su presencia confirma que la fuerza laboral y empresarial mexicana es un pilar central que fortalece la amistad y cooperación entre ambos países.
