PUNTO Y COMA;/ROGER LAID/ULTIMÁTUM
La crisis en la Subsecretaría de Educación Federalizada ya no solamente pasa por el conflicto magisterial. Ahora también entra al terreno político.
Mientras la Sección VII del SNTE-CNTE mantiene movilizaciones, huelga nacional y un abierto rechazo hacia Alfredo Ramírez Guzmán como interlocutor, el escenario se complica todavía más tras la aprobación de nuevos partidos políticos locales en Chiapas.
Uno de ellos: Movimiento Humanista, proyecto político ligado al propio subsecretario, creado precisamente en los tiempos en que el funcionario debiera operar para el encargo que representa, ahora sabemos porque no le dio prioridad y utilizó el puesto para beneficio de su propio proyecto.
Y ahí surge la pregunta inevitable: ¿puede un funcionario responsable de operar la estabilidad educativa concentrarse plenamente en resolver conflictos magisteriales mientras simultáneamente construye estructura partidista?
Porque el problema ya dejó de ser percepción.
En los propios resolutivos y pronunciamientos del magisterio democrático -documento que punto y coma tiene copia en su poder- aparece el nombre de Alfredo Ramírez Guzmán como uno de los funcionarios cuestionados por presuntas amenazas administrativas, falta de diálogo y ruptura de interlocución. En el punto numero 2 dice:
“Esta asamblea estatal se pronuncia en contra del C. Alfredo Ramírez Guzmán, Subsecretario de Educación Federalizada por la represión administrativa y amenazas en contra de la representación sindical de Nivel de secundarias Generales de la Sección VII del SNTE-CNTE, lo hacemos responsable directo de cualquier atentado que pudiera ocurrirles.”
Incluso, dentro de las exigencias y comentarios internos del movimiento magisterial ya se habla abiertamente de la necesidad de su salida para destrabar acuerdos.
Es decir: el conflicto ya se personalizó políticamente.
La CNTE acusa cerrazón. Los estudiantes de Mactumactzá han señalado abandono de diálogo. Y ahora, en medio del desgaste, comienzan versiones sobre intentos de dejar continuidad en la subsecretaría mediante perfiles cercanos como el maestro Octavio Zavala Peña, identificado políticamente como aliado y compadre del subsecretario.
Lo delicado es que esas decisiones no corresponden a grupos internos ni a proyectos personales. Corresponden al gobernador Eduardo Ramírez Aguilar y a la conducción institucional del estado. Un dirigente de un partido “naciente” que seguramente buscara acuerdos para subsistir y que se tirara de “tapete persa” para conseguir espacios, no puede dictarle la agenta ni proponerle continuidad de sus errores en un área tan delicada como es la educación.
Porque una cosa es hacer política y otra convertir una subsecretaría en plataforma de control o herencia política.
El gobernador ha sido claro en su mensaje: cero corrupción, responsabilidad y resultados. Bajo esa lógica, ningún funcionario debería actuar como si el cargo fuera propiedad privada o espacio para acomodar sucesiones anticipadas.
Hoy la pregunta ya no es solamente si Alfredo Ramírez seguirá o no.
La pregunta real es cuánto más puede sostenerse una subsecretaría atrapada entre conflictos sindicales, desgaste político, proyectos partidistas y ausencia de acuerdos efectivos.
Porque cuando el diálogo se rompe y la operación política fracasa, el problema deja de ser administrativo y se convierte en un costo para todo el sistema educativo chiapaneco.
Puntos Suspensivos…
Imaginen ustedes que el líder de la sección VII del CNTE Israel Vázquez frenó toda acción de huelga en atención a la mayor fuerza política de un partido que apenas va a buscar hacer sus negocios.
Ese es el punto. Y también la coma;
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