Tarot Político/Amet Samayoa Arce/Ultimátum
El atentado contra el periodista Marco Ramos, director del portal Real Cintalapa, rebasa el contexto de un hecho delictivo. Es un acontecimiento que obliga a reflexionar sobre los riesgos que hoy enfrenta el ejercicio periodístico en una región donde informar se ha convertido, cada vez más, en una actividad de alto riesgo. La madrugada de este miércoles, apenas concluía la transmisión de las celebraciones por el triunfo de México sobre Ecuador cuando fue atacado a balazos. Dos impactos marcaron una noche que nunca debió escribirse de esa manera. Horas después fue intervenido quirúrgicamente y, afortunadamente, los reportes médicos indican que se encuentra fuera de peligro. Sin embargo, la lesión más profunda no está únicamente en su cuerpo; la herida alcanza a toda la prensa chiapaneca. Cada agresión contra un periodista lastima el derecho de la sociedad a estar informada. Cuando un comunicador es atacado, el mensaje pretende ir mucho más allá de una persona porque busca sembrar miedo entre quienes documentan la realidad cotidiana.
¿Qué pasa en el Valle de Cintalapa?
El Valle de Cintalapa atraviesa momentos complejos. Los municipios de Cintalapa y Jiquipilas han sido asediados por distintos episodios de violencia que han alterado la tranquilidad de sus habitantes. En ese contexto, ejercer el periodismo exige una dosis extraordinaria de valor, porque informar implica caminar entre riesgos que ninguna democracia debería permitir. Más allá del móvil del atentado, que corresponde esclarecer plenamente a las autoridades, existe una obligación ineludible del Estado en el sentido de garantizar que ningún periodista tenga que escoger entre informar o proteger su vida. La libertad de expresión no puede depender del nivel de peligro que exista en una región. Hoy la exigencia es clara. Se requiere una investigación seria y profesional que permita identificar y castigar a los responsables. La impunidad sólo alimenta nuevas agresiones y fortalece a quienes creen que la violencia puede sustituir al debate público.
Solidaridad con Marco Ramos
La solidaridad con Marco Ramos debe traducirse también en un compromiso institucional para proteger a quienes diariamente salen con una cámara, un micrófono, una libreta o un teléfono celular a contar lo que ocurre en sus comunidades. Las balas jamás pueden convertirse en argumento frente a la palabra. En una sociedad democrática, las diferencias se responden con hechos y con la ley, nunca con violencia. Chiapas necesita periodistas vivos, libres y ejerciendo plenamente su labor, porque cuando intentan callar una voz, en realidad buscan que toda la sociedad deje de escuchar la verdad de su propio entorno.
De Tarot y Adivinanza
Es justamente en el valle de Cintalapa donde se han cometido los atentados más criminales al oficio periodístico.
¿Qué pasa?… Servidos.
