DEMOCRACIA VIRTUAL/ EUGENIO HERNÁNDEZ SASSO
El resurgimiento de la violencia en Pantelhó ha despertado el debate público enfocado a los enfrentamientos, los operativos de seguridad y las personas afectadas, lo cual es importante; sin embargo, habría que ver la dimensión del costo económico que los enfrentamientos entre los grupos antagónicos de Los Herrera y El Machete pudieran representar para las familias y para el desarrollo de la región.
Desde la semana pasada, Pantelhó volvió a ocupar titulares de los medios por hechos de violencia y, más allá de operativos e investigaciones para encontrar y detener a los responsables de la muerte del comandante autodefensa Fernando Ruiz, conviene también preguntarse ¿cuánto le cuesta a un municipio vivir atrapado en un ciclo permanente de violencia e inestabilidad?
La advertencia de El Machete al gobierno fue que, en cinco días, debían encarcelar a los responsables, de lo contrario se harían justicia por su propia mano. El plazo ya se venció ayer miércoles y todavía no se ven resultados. ¿Estallará de nuevo la violencia en los Altos de Chiapas?
Si bien es cierto que el gobierno de Eduardo Ramírez logró contener los enfrentamientos en esa región desde su inicio, ahora tendrá que pasar una nueva prueba, en donde dicho sea de paso también la secretaria de Gobierno y Mediación, Dulce Rodríguez, tendrá que demostrar de qué está hecha.
Los resultados ahí tendrán que darse lo más pronto posible, pues cada episodio de violencia no solo afecta la vida de algunas personas y siembra el terror en la población, también representa un freno para el desarrollo económico y un obstáculo para mejorar las condiciones de vida de quienes enfrentan el rezago social desde que nacieron.
La economía de Pantelhó depende, en gran medida, del comercio local y la agricultura, pero ahora nuevamente hay una incertidumbre que ya se creía superada.
Este conflicto data de 2021 y, durante cuatro años, los dos grupos armados protagonizaron enfrentamientos casi a diario en esa región.
Todos los días se difundían notas que daban cuenta de emboscadas y tomas violentas de la cabecera municipal, provocando, incluso, desplazamiento forzado de cientos de familias.
En 2024 hubo una tregua gracias a la intervención del gobierno de la Nueva ERA y, además, se aplaudió el logro porque se hicieron elecciones extraordinarias para la presidencia municipal, el 31 de agosto del año pasado.
Ahora existe la amenaza de que las armas empiecen a entonar nuevamente su canto de muerte, miedo, incertidumbre y desplazamiento forzado.
Este conflicto necesita atención especial para que las familias no vuelvan a huir de sus lugares de origen, pero también para que el comercio no reduzca su actividad, el transporte no se interrumpa y la pobreza y la miseria no se vuelva a acentuar.
También los productores del campo necesitan estabilidad en su territorio para sembrar, cosechar y comercializar sus productos.
No es ser pesimista, pero la catástrofe está tocando nuevamente la puerta en esa zona netamente indígena, donde los caciques se sienten dueños del territorio.
En esta región la economía ya de por sí es limitada y, si los productores y comerciantes que ya habían levantado el vuelo en un año y medio, vuelven a perder ¿qué futuro les espera?
Pantelhó no necesita únicamente presencia institucional en los momentos de crisis, necesita políticas públicas sostenidas que fortalezcan el Estado de Derecho, impulsen la economía local y reconstruyan la confianza entre las comunidades.
Sin oportunidades económicas, acceso a servicios y una gobernabilidad efectiva, cualquier avance corre el riesgo de ser temporal, como actualmente se está viendo y viviendo.
Este desafío es una llamada de atención para Chiapas, toda vez que la inseguridad no solo afecta a los municipios donde ocurren los hechos, también influye en la percepción de inversionistas, visitantes y empresarios que evalúan dónde establecer sus proyectos.
La ecuación es muy sencilla, donde existe paz, florecen el comercio, la inversión y el empleo; donde predominan el miedo y la incertidumbre, las oportunidades se reducen y la pobreza encuentra un terreno fértil para perpetuarse.
Sassón
¿Será muy difícil para las autoridades dar con el paradero de los responsables de la ejecución de Fernando Ruiz, cuando en esa región todos están plenamente identificados?
