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Las infancias no se viralizan. Se protegen

27 de julio de 2026
in Opiniones
Las infancias no se viralizan. Se protegen
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LO QUE NO SE NOMBRA, NO EXISTE/GELY PACHECO

Hay algo que me preocupa casi tanto como las violencias mismas: la incapacidad de una parte de la sociedad para identificarlas, tanta información que tenemos hoy en día a la mano y el acceso por los diferentes mecanismos con la ayuda del inteligencia artificial para obtenerla de primera mano. Pero la realidad es que seguimos sin leer. Y si leemos, no comprendemos. Si comprendemos, no analizamos. Lo triste es darse cuenta a través de la configuración de delitos que vivimos en la era de la información, pero también de la superficialidad porque opinamos antes de pensar. Y pensar nos sirve justamente para decidir que es detenerse a reflexionar, analizar las opciones disponibles y evaluar las consecuencias antes de actuar. Y además en esta era de la información compartimos antes de verificar y viralizamos antes de preguntarnos a quién podríamos estar dañando.

Lo ocurrido en la comunidad ‘’Los Naranjos’’ en el municipio de Sabanilla, debería obligarnos a hacer una pausa y no únicamente por la gravedad de los hechos denunciados contra un niño de diez años, sino por la manera en que reaccionamos como sociedad: mientras las autoridades investigaban, cientos de personas decidieron hacer lo contrario de lo que correspondía: reproducir el video, reenviarlo por WhatsApp, subirlo a Facebook y convertir el dolor de un niño en contenido de consumo como si la dignidad de un niño valiera menos que unos cuantos “me gusta”.

Hace apenas unos años el caso de YosStop ocupó todos los titulares del país, lo leímos por todos lados; se habló hasta el cansancio de por qué compartir contenido relacionado con una agresión sexual contra una persona menor de edad también genera responsabilidades pero pareciera que no aprendimos absolutamente nada.

Y todavía hubo quien salió a decir que “era una broma”.

¿Por qué no? Desnudar a un niño no es una broma. Tocarlo no es una broma. Obligarle a exhibir su cuerpo no es una broma. Grabarlo tampoco lo es. Difundir ese video, muchísimo menos. “Era una broma”, esta frase, las mujeres la conocemos de memoria: “no exageres”. El patriarcado ha encontrado en el humor una de sus mejores coartadas para minimizar la violencia, ahora resulta que primero fueron las bromas sobre las mujeres; hoy también son las bromas sobre las infancias.

El feminismo lleva décadas diciendo algo que muchos siguen creyendo exagerado: la violencia nunca empieza con los golpes, empieza cuando se minimiza. Cuando se justifica. Cuando se convierte en chiste. Cuando alguien dice “no pasa nada”, “así se llevan”, “fue jugando”, “solo era una broma”.

Desde la perspectiva de los derechos de la niñez, un niño de diez años no tiene la capacidad para consentir actos de naturaleza sexual. Por ello, corresponde a las autoridades investigar si los hechos podrían configurar diferentes delitos previstos en nuestra legislación, entre ellos aquellos relacionados con abuso sexual infantil, corrupción de personas menores de edad, violación, pederastia, pornografía infantil u otros que resulten. Lo que no corresponde a la ciudadanía es sustituir a la autoridad compartiendo videos, especulando o contaminando la investigación pues el centro de esta historia nunca debe ser la curiosidad morbosa de los adultos, sino la reparación integral del daño para ese niño.

La dignidad de un niño indígena vale exactamente lo mismo que la de cualquier otro niño en este país y los derechos de las infancias no cambian dependiendo del código postal, de la lengua que hablen o del pueblo al que pertenezcan.

Espero que pronto llegue ese día en el que entendamos que compartir también puede ser una forma de participar en la violencia. Comunicar implica conocer la ley, los derechos de las víctimas y los principios éticos que rigen la profesión así como la ignorancia de la ley nunca debe ser excusa para incumplirla. Y mientras eso siga ocurriendo, seguiremos teniendo mucho que nombrar.

Porque lo que no se nombra, no existe.

Las infancias no se viralizan. Se protegen.

contacto: vocesfeministas@gmail.com

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