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“La viralizacióntambién puede ser violencia’’

2 de agosto de 2026
in Opiniones
“La viralizacióntambién puede ser violencia’’
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LO QUE NO SE NOMBRA, NO EXISTE/GELY PACHECO/ULTIMÁTUM

Confieso que esa fue la frase que más leí después de publicar un video en redes sociales sobre el caso del niño agredido en la comunidad ‘’Los naranjos’’ en el municipio de Sabanilla en Chiapas. El video alcanzó cientos de miles de reproducciones y, junto con la solidaridad, también llegaron los comentarios repitiendo la misma idea: “Así funciona México”, “Si no se hace viral, quedaría sin castigo”, ‘’tiene que hacerse viral para que las autoridades presten atención’’.

Quiero recalcar que no dudo de la buena intención de quienes escribieron todos esos comentarios, sin embargo, sigue preocupándome la enorme confusión que recae en lo ético, la falta de información jurídica que revelan. Y quizá esa sea la parte más preocupante: hemos normalizado tanto la desconfianza, en instituciones que creemos que la única ruta es la justicia consiste en sacrificar la dignidad de una infancia que no puede decidir si quiere que ese material sea compartido o no. Y pues justamente, creo que con las redes sociales hemos llegado a un punto en el que creemos que hacer visible un delito significa necesariamente el tener que hacer viral el sufrimiento y actos cruentos de una víctima. Y entre una cosa y la otra existe una diferencia enorme que no terminamos de comprender.

Sí, es indudable e incuestionable que necesitamos denunciar. Sí, necesitamos exigir justicia. Sí, necesitamos presionar a las instituciones cuando incumplen su obligación de proteger los derechos humanos, en este caso de las infancias. Pero nada de eso exige convertir el cuerpo, la intimidad o el dolor de una infancia en contenido de consumo para comprender la gravedad del asunto. Aquí viene otro factor: Las feministas llevamos décadas denunciando cómo el patriarcado convierte el sufrimiento de las mujeres en espectáculo. 

Hoy debemos decir con la misma firmeza que también se está convirtiendo el dolor de las infancias en mercancía digital. Cada reproducción, cada reenvío y cada búsqueda del video alimentan una lógica donde el algoritmo termina valiendo más que la dignidad de un niño. Dejando ese material en la red para que otra persona o personas hagan uso de ese material con otros fines.

Desde una perspectiva de derechos humanos, el interés superior de la niñez obliga a colocar a las niñas, niños y adolescentes en el centro de cualquier decisión. Esas decisión que se toman bajo un análisis. No en el centro del morbo. No en el centro del debate público. En el centro de la protección. Hay algo muy importante que es urgente de comprender: compartir un video donde aparece una infancia en un contexto de violencia no contribuye a reparar el daño; puede profundizarlo. Cada reproducción vuelve a exponerlo y violentarlo. Cada descarga prolonga una agresión que no termina cuando el video deja de grabarse.

Además, existe otro aspecto del que poco se habla: las investigaciones penales requieren que las autoridades obtengan y resguarden adecuadamente las evidencias. El archivo original debe preservarse conforme a la cadena de custodia para garantizar su autenticidad y valor probatorio. Reenviar el material no sustituye una denuncia ni fortalece el proceso judicial. Al contrario, puede generar nuevos riesgos para la víctima y, dependiendo de las circunstancias, la producción, almacenamiento o difusión de material de explotación sexual de personas menores de edad puede tener consecuencias penales previstas por la legislación mexicana.

Lo verdaderamente útil habría sido hacer viral otra cosa: los agresores, los canales institucionales, las organizaciones que acompañan a las víctimas, la importancia de proteger la identidad del niño o la obligación de reportar el contenido en las plataformas o generar contenido denunciando el hecho pero protegiendo al niño. Hay muchas maneras de exigir justicia sin volver a exponer a quien ya fue violentado. Una cosa es hacer visible un delito; otra muy distinta es viralizar el video del delito pues la exigencia de justicia nunca debería requerirla difusión del material que revictimiza a una infancia.

Además, también es importante comprender que existen delitos relacionados con la difusión de material de explotación sexual de personas menores de edad y que las personas deberían pensarlo dos veces antes de reenviar o subir a las redes sociales algo así.

El iceberg de la violencia: del video viral a los discursos que sexualizan las infancias

Y mientras seguíamos discutiendo este caso, a escasos días apareció otro episodio que también merece reflexión. Un creador de contenido se refirió públicamente a niñas y adolescentes con expresiones que sexualizan a las infancias. De nuevo aparecieron quienes respondieron: “es humor”, ‘’es broma’’ o ‘’es un comediante’’. Otra vez la misma coartada. Otra vez la misma cultura que minimiza, normaliza y trivializa aquello que nunca debería convertirse en motivo de risa.

No escribo esto para promover una cultura de la cancelación en su contra sino promover la capacidad de reconocer un error, asumir la responsabilidad que implica tener una audiencia y comprender que las palabras comprenden realidades. En la superficie vemos videos viral o un comentario desafortunado. Debajo permanecen la normalización de la violencia, la sexualización de las infancias, el machismo, la impunidad y una sociedad que todavía cree que proteger derechos humanos consiste en reproducir el daño para conseguir atención o que las ideologías de género echaron a perder todo.

Necesitamos una ciudadanía más crítica y creadoras y creadores de contenido más responsables frente a uno de los problemas más graves que enfrenta nuestro país: el abuso sexual infantil, la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes, la pederastia y los embarazos infantiles. Informar no es exhibir. Denunciar no es difundir. Hacer visible un delito nunca debe significar hacer eterno el sufrimiento de una infancia. Si realmente queremos proteger a las niñas y los niños, tendremos que aprender a nombrar la violencia sin convertir a las víctimas en espectáculo y comprender que el algoritmo no vale más que la dignidad de las personas, por eso aquello que no se nombra no existe, pero aquello que se exhibe sin ética puede volver a violentar.

contacto: vocesfeministas@gmail.com

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