IDENTIDAD POLÍTICA/JOSÉ ADÁN ALTÚZAR FIGUEROA
Jorge Romero Herrera dirigente del PAN como imagen de la ultraderecha mexicana. La agenda y postura actual bajo el lema e identidad digital de su gestión, «#PatriaFamiliaYLibertad», el dirigente enfoca la estrategia del partido en los siguientes ejes.
Recientemente impulsó una propuesta para regular el derecho de réplica en tiempo real de la oposición dentro de las conferencias mañaneras de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Ha liderado giras nacionales enfocadas en el «relanzamiento» del PAN, implementando la digitalización completa de la afiliación para atraer a sectores jóvenes.
Mantiene una postura crítica frente a las reformas y nombramientos del partido en el poder (Morena), promoviendo recursos legales contra funcionarios federales y criticando las normativas de medios de comunicación.
La definición
La catalogación de Jorge Romero Herrera como «emblema de la ultraderecha mexicana» es objeto de debate y depende de la perspectiva política desde la que se analice. Mientras que sus detractores y analistas utilizan este término debido al giro ideológico reciente del partido, él y la militancia del PAN definen su postura como de derecha humanista y democrática. Las diferentes lecturas sobre su identidad ideológica se estructuran bajo los siguientes argumentos.
Al asumir la dirigencia del PAN, Romero implementó el lema oficial «Patria, Familia y Libertad». Los críticos politólogos señalan que esta tríada de conceptos coincide históricamente con discursos y movimientos de la derecha radical o conservadora a nivel global.
Se le cuestiona su cercanía y felicitaciones públicas a gobiernos o figuras del espectro de la derecha dura internacional. Por ejemplo, ha celebrado abiertamente victorias electorales de proyectos conservadores en América Latina, promoviendo al PAN como un «partido aliado y amigo» de dichas causas.
Sus opositores afirman que utiliza una retórica de confrontación total contra el gobierno federal (MORENA), tildando las reformas oficiales de corte socialista o dictatorial (como llamarle «Ley Maduro» a propuestas electorales), un recurso común en las narrativas de la derecha más doctrinaria.
Postura rechazo al término «Ultraconservador»
Ante los señalamientos de analistas y medios de comunicación, Romero ha aclarado en entrevistas que su agenda no busca el extremismo ni el radicalismo religioso o social. Defiende que el lema busca rescatar los valores fundacionales de su partido enfocados en la célula familiar y la propiedad privada, sin implicar intolerancia.
El dirigente se autodefine como un político de derecha tradicional mexicana. Como parte de su estrategia de «relanzamiento», determinó que el PAN competirá de forma independiente sin coaliciones con partidos tradicionalmente opuestos como el PRI, buscando recuperar la identidad de la derecha demócrata original.
El suicidio matemático o la salvación ideológica del PAN
Al decretar el fin de las alianzas pragmáticas, Jorge Romero rompe el respirador artificial que mantenía unida a la oposición. La decisión de competir en solitario y bajo siglas puras busca desmarcar al PAN de la marca tóxica del PRI, pero los números fríos del mapa electoral muestran ya un deteriorado sistema.
Desde la perspectiva del pragmatismo electoral, la ruptura prescinde de estructuras locales y capitales políticos que, aunque menguados, retenían distritos clave. El PAN apuesta a que el voto anti-MORENA se concentrará de forma natural en su boleta, asumiendo el liderazgo absoluto de la disidencia ciudadana.
En el reverso de la moneda, el beneficio radica en el largo plazo y en la congruencia discursiva. La alianza con el PRI desdibujó la doctrina panista y alejó al votante histórico que repudiaba los pactos de impunidad del pasado. Al presentarse como una opción limpia y sin herencias corporativas, Romero intenta blindar al partido contra los ataques del Ejecutivo y abrir la puerta a candidaturas ciudadanas reales. La gran interrogante es si el propósito es solo quitarse el emblema de PRIANISMO.
Opinión generalizada
He seguido de cerca los bandazos ideológicos de la oposición y admito que el reciente anuncio de Jorge Romero Herrera me genera tantas dudas. Al decretar el fin de las alianzas pragmáticas y enterrar la coalición con el PRI, el nuevo dirigente del PAN intenta darnos una lección de dignidad política: «Ningunas siglas se antepondrán a las nuestras», advierte. Sin embargo, detrás de este discurso de relanzamiento y de su lema oficial «#PatriaFamiliaYLibertad», no veo una simple vuelta a los orígenes; veo el repliegue de un partido que prefiere encerrarse en su torre de pureza ideológica ante la indiferencia ciudadana.
Ultimátum
Está bien, pero la política se gana con votos, no con buenas intenciones doctrinarias. En Chiapas toda esta retórica significa casi nada ante la indiferencia del ciudadano por apoyar las “nuevas” siglas y posturas ideológicas del PAN. Los resultados electorales recientes representan una desaparición total del territorio y del electorado chiapaneco. En su actuar político han cavado su propia tumba. Las negociaciones y acuerdos en lo “oscurito” ha significado para sus, ahora muy pocos seguidores, la peor ofensa ideológica recibida por sus dirigentes. Los históricos seguidores del PAN han declarado públicamente, por las posturas de los dirigentes locales y nacionales, la inminente debacle del PAN. Por el momento, es cuánto.
