COLABORACIÓN INVITADA/SR. SMITH/ULTIMÁTUM
No, hasta donde sabemos, Rosy Urbina no es china.
Pero después de ver cómo aparecieron determinadas reacciones en una encuesta de Facebook sobre la sucesión municipal de Tapachula, cualquiera podría preguntarse si, de pronto, la política local decidió buscar apoyo hasta en el otro lado del mundo.
Y no es metáfora.
Tapachula Hoy lanzó una encuesta rumbo a 2027 con una pregunta bastante sencilla: ¿por quién votarías para la presidencia municipal?
La respuesta que mostró la encuesta colocó a Viridiana Figueroa García con una ventaja importante sobre Rosy Urbina. Hasta ahí, nada extraordinario. Una encuesta más de las muchas que comenzarán a circular conforme se acerque el proceso electoral.
Lo verdaderamente curioso apareció en las reacciones.
A la opción correspondiente a Rosy Urbina comenzaron a llegar cuentas cuyos nombres difícilmente podrían asociarse con Tapachula, Chiapas o siquiera México. Yusuf Dan Hamma, Polycarpe Mutombo, Alhaji Muazu, Mbelle Honore y otros perfiles similares aparecieron entre quienes reaccionaron a la publicación.
Y aquí viene lo interesante: no hemos sido nosotros quienes cuestionamos esas reacciones.
Fue el propio medio que realizó la encuesta el que salió a advertirlo.
“Los bots no cuentan en la encuesta. Si así hacen trampa en una encuesta sencilla, ¿qué no harán o habrán hecho en otras situaciones?”, señaló Tapachula Hoy.
La pregunta es fuerte.
Y merece atención.
Porque si se trata simplemente de usuarios reales que viven en otras partes del mundo y decidieron participar espontáneamente en una encuesta sobre la presidencia municipal de Tapachula, habría que explicar semejante coincidencia.
¿Será que en algún rincón de África, Asia o cualquier otra parte del planeta existe una comunidad apasionada por la política tapachulteca?
¿Será que Yusuf Dan Hamma despertó este domingo, tomó su teléfono, abrió Facebook, vio una encuesta sobre la próxima presidencia municipal de Tapachula y pensó: “Hoy voy a apoyar a Rosy Urbina”?
Puede ser.
Todo es posible.
Pero resulta bastante extraño.
Y precisamente porque resulta extraño, la discusión debería centrarse en algo mucho más importante que una simple encuesta de Facebook: la desesperación por fabricar percepciones políticas.
Las redes sociales han convertido los números en una especie de fetiche electoral. Cientos de reacciones, miles de seguidores, millones de reproducciones y comentarios aparentemente espontáneos se utilizan para construir la idea de que alguien tiene una fuerza política que quizá no necesariamente existe en las calles.
Pero una reacción no vota.
Un seguidor no necesariamente simpatiza.
Y una cuenta de Facebook tampoco equivale automáticamente a un ciudadano de Tapachula.
Por eso, si alguien necesita recurrir a cuentas sospechosas para intentar modificar el resultado de una encuesta informal, la pregunta no es solamente quién está detrás de esas cuentas.
La pregunta es: ¿por qué necesita hacerlo?
Porque hay algo todavía más interesante en esta historia.
La discusión sobre Rosy Urbina y sus posibilidades de competir nuevamente por la presidencia municipal de Tapachula ya está instalada.
Y hay quienes sostienen que, si Morena decide que la candidatura corresponde a una mujer, la carta será Viridiana Figueroa García.
No es una afirmación que pueda darse por definitiva a estas alturas. Falta mucho para 2027 y, en política, las condiciones pueden cambiar.
Pero hay elementos que explican por qué algunos análisis colocan a Viridiana por encima de Urbina.
Las mediciones a las que se ha tenido acceso, según el contexto de esta discusión, muestran que ambas tienen niveles importantes de conocimiento. Es decir, las dos son personajes identificables para una parte considerable del electorado.
El problema para Rosy estaría en otro cuadrante: la aprobación.
Ahí, según esas mediciones, Viridiana tendría una ventaja considerable.
Y eso sí puede ser políticamente relevante.
Más aún cuando desde Morena se ha hablado de que, para definir candidaturas, los niveles de aprobación pueden tener un peso importante y no solamente el conocimiento del personaje.
La lógica es relativamente sencilla.
Que mucha gente conozca a un político no significa que quiera votar por él.
Puede conocerse a alguien porque fue alcalde, diputado, funcionario o porque durante años apareció en los medios de comunicación.
Pero el conocimiento también puede acumular desgaste.
Y Rosy Urbina tiene una circunstancia que sus adversarios no pueden ignorar: ya gobernó Tapachula durante varios años.
Por eso tampoco resulta extraño que una medición pueda mostrar un alto nivel de conocimiento de Rosy Urbina y, al mismo tiempo, una aprobación inferior a la de otra aspirante.
No necesariamente significa que la encuesta esté “cuchareada”.
Puede significar simplemente que el poder desgasta.
Ahora bien, si la apuesta es demostrar que Rosy Urbina conserva una fuerza política extraordinaria, entonces debería hacerse con ciudadanos de carne y hueso, no con reacciones provenientes de perfiles que aparentemente nada tienen que ver con Tapachula.
Porque si algo debería preocuparle a cualquier aspirante es confundir el ruido de internet con la realidad electoral.
Y ahí está el verdadero problema de los famosos bots.
No solamente inflan una cifra.
También pueden engañar al propio político.
