MÁS ALLÁ DEL DISCURSO/CARLOS SERRANO
Hay acontecimientos que no se miden solamente por el número de asistentes que convocan, sino por la capacidad que tienen para colocar a una institución, a una ciudad y a una región de este país en el mapa de las grandes conversaciones. Eso es, al menos en perspectiva, lo que representa la Convención Internacional (CIU-UNACH 2026), que del 24 al 28 de agosto convertirá a Tuxtla Gutiérrez en un punto de encuentro para el conocimiento, la cultura, la ciencia y la innovación.
La dimensión de la convocatoria impresiona, pues se prevé la asistencia de más de 12 mil participantes, representantes de 17 países, la realización de 15 eventos académicos y culturales, más de 200 ponencias y 20 conferencias magistrales. Pero quizá lo más importante no esté en las cifras, sino en lo que hay detrás de ellas, es decir, la decisión de reunir, por primera vez, a todas las unidades académicas de la Benemérita UNACH en un mismo ecosistema de intercambio y colaboración.
Ahora que las universidades públicas enfrentan el reto de demostrar que su función va mucho más allá de formar profesionistas, encuentros como éste permiten recordar que una universidad también debe generar preguntas, producir conocimiento, abrir debates y establecer puentes con la sociedad.
Por ello, la CIU 2026 será espacio para que investigadores, docentes, estudiantes, empresarios y representantes de distintas culturas compartan experiencias, encuentren coincidencias y, eventualmente, construyan proyectos que trasciendan los cinco días de actividades.
Aquí vale la pena detenerse en una idea que cobra especial significado con la reciente noticia recibida por el rector Oswaldo Chacón Rojas, quien fue aceptado nuevamente en el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, en el Nivel 1, pues se trata de un reconocimiento a su trayectoria académica y, al mismo tiempo, de una señal de que la conducción de una universidad pública puede y debe estar acompañada por una sólida vocación científica.
Desde luego, hay que felicitar al rector por esta distinción. Pero resulta todavía más relevante la reflexión que compartió al recibir la noticia, al refirmar su convicción de que debemos seguir construyendo una universidad donde el conocimiento no permanezca en las aulas o en los laboratorios, sino que se convierta en soluciones para nuestra sociedad.
Chiapas necesita universidades capaces de dialogar con el mundo, sin perder de vista su realidad. Necesita investigadores que estudien sus problemas, jóvenes que encuentren oportunidades, empresas que se vinculen con la academia y proyectos que traduzcan la ciencia en bienestar.
Por eso, la CIU 2026 de la UNACH llega en un momento particularmente oportuno. No se trata solamente de organizar el encuentro académico más grande en la historia de la institución. El verdadero reto será aprovechar la energía que genere para construir nuevas alianzas, fortalecer la investigación y demostrar que desde Chiapas también se pueden generar conocimientos e ideas capaces de trascender fronteras.
