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Tres lecciones del gobernador que los «grandes» deberían escuchar

31 de agosto de 2026
in Opiniones
Tres lecciones del gobernador que los «grandes» deberían escuchar
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SR. SMITH/ULTIMÁTUM

El gobernador Eduardo Ramírez Aguilar acudió a Palenque a clausurar el 4º Campamento Nacional de Formación Política para Jóvenes de Morena, donde se reunieron juventudes de siete estados del sur y sureste del país. Y aunque su mensaje estaba dirigido a los jóvenes, dejó tres reflexiones que, siendo honestos, le vendrían mejor a más de un adulto que hoy ocupa un cargo público en Chiapas y ya anda distraído en otras cosas.

Vale la pena repetir sus palabras porque tienen sustancia: «Abanderen causas, no aspiraciones personales, que pueden ser legítimas, pero la causa está por encima de todo». Y luego, tres advertencias que enumeró como quien deja un mapa para no perderse: se gobierna y se representa a personas; hay que actuar siempre con la ley en la mano; y el poder tiene fecha de caducidad, es temporal y no es herencia absoluta.

Tres frases sencillas. Tres verdades que deberían estar tatuadas en la conciencia de todo servidor público. Y tres recordatorios que, en la coyuntura actual de Chiapas, suenan menos a consejo para principiantes y más a llamado de atención para los que ya deberían saberlo.

EMPECEMOS POR LA PRIMERA:

Chiapas vive un momento particular. El proceso electoral que viene todavía está lejos en el calendario, pero en la práctica ya arrancó en la cabeza de muchos funcionarios. Los vemos por todas partes: presidentes municipales, diputados, titulares de dependencias que en lugar de concentrarse en hacer bien el trabajo que hoy tienen, andan calculando el siguiente escalón. Haciendo aspavientos. Repartiendo tacos los fines de semana. Fabricando encuestas a modo. Posicionándose para un cargo que aún no existe mientras descuidan el que ya ocupan.

A esos, la primera lección del gobernador les cae como anillo al dedo. La aspiración personal puede ser legítima, nadie lo niega. Querer crecer en política no es pecado. Pero cuando la aspiración se pone por delante de la causa, cuando el funcionario empieza a gobernar pensando en su próxima candidatura en lugar de en la gente que hoy lo necesita, algo se rompió. Y ese algo se llama vocación de servicio.

LA SEGUNDA LECCIÓN:

Parece obvio, pero no lo es. Porque hay servidores públicos que gobiernan para las estadísticas, para la foto, para el informe, para quedar bien con quien los puso en el cargo. Y se olvidan de que detrás de cada trámite, de cada obra, de cada decisión, hay personas de carne y hueso cuya vida mejora o empeora según lo que ellos hagan o dejen de hacer.

El gobernador se los recordó a los jóvenes, pero la lección aplica con más urgencia a los «grandes» que ya están en funciones y que a veces parecen haber olvidado para qué llegaron ahí. Representar a personas significa escucharlas, atenderlas, responderles. No usarlas de escalón. No verlas como votos potenciales. No acordarse de ellas solo cuando se acerca la elección.

Y la tercera, quizá la más incómoda para muchos: el poder tiene fecha de caducidad. Es temporal. No es herencia absoluta.

Esta frase debería resonar fuerte en un país donde la política se ha llenado de dinastías, de juniors que heredan cargos como quien hereda una propiedad, de personajes que se aferran al poder como si les perteneciera por derecho propio. El poder no es del funcionario. Es prestado. Es del pueblo, que lo entrega por un tiempo y lo puede retirar. Quien lo entiende, gobierna con humildad y con prisa por hacer el bien mientras puede. Quien lo olvida, gobierna como dueño y termina, tarde o temprano, pagando esa soberbia.

Hay en Chiapas quienes ya deberían tener esa frase presente. Los que confunden el cargo con un patrimonio. Los que creen que su posición actual es un trampolín garantizado hacia la siguiente. Los que ambicionan sin haber dejado antes un buen precedente al frente de la institución que hoy encabezan.

A esos, más que a los jóvenes de Palenque, va dirigido el verdadero mensaje. Porque los jóvenes todavía están a tiempo de aprender. Los que ya están en funciones y siguen sin entenderlo, ya no tienen esa excusa.

El gobernador les dejó el mapa a los que empiezan. Ojalá algunos de los que ya llevan rato en el camino se dieran también por aludidos.

Primero servir. Luego, si acaso, aspirar.

En ese orden. No al revés.

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