Historia y memoria
Juan Carlos Gómez Aranda/Ultimátum
En 2027 la escuela primaria del estado Fray Matías de Córdova, una de las instituciones educativas más entrañables de Comitán de Domínguez, Chiapas,cumplirá 80 años de haber abierto sus puertas a las infancias comitecas.
Fue en 1947 cuando inició sus actividades, siendo su primer director el profesor Víctor Manuel Aranda León, quien habría de dirigirla durante más de tres décadas convirtiéndose en una figura inseparable de la historia de la institución.
En sus primeros años, la escuela funcionó en una casa de dos patios ubicada en el barrio de Jesusito, junto a la casa de don Jaime de la Vega —hoy Casa Museo Rosario Castellanos— y frente a la casa de don Ricardo Zepeda y la zapatería de don Homero Trujillo.
Quienes tuvimos la oportunidad de estudiar allí guardamos recuerdos difíciles de olvidar. Algunas de las aulas no tenían vidrios en las ventanas y, durante las lluvias y el invierno, había que cubrirlas con tablas. La cancha de basquetbol tenía piso de ladrillos cóncavos por el tiempo, lo que hacía toda una proeza controlar el rebote del balón, y durante los primeros años las letrinas eran colectivas, eso sí: de diferentes tallas.
Pero las carencias materiales no impedían que aquella fuera una gran escuela.
En las celebraciones cívicas nuestra columna destacaba en los desfiles. Vestíamos uniforme blanco, casco militar de plástico verde adornado con hojas de laurel bajo una redecilla, polainas de lona también verde y un reluciente espadín de madera con el que hacíamos, marcialmente, el saludo a la bandera. Al frente marchaba el director, con su inseparable megáfono de lata, que muchos años después sería sustituido por uno de pilas.
La creciente demanda de alumnos hizo insuficientes las instalaciones. En el primer patio se construyeron nuevas aulas de madera con techos de lámina de cartón y el segundo patio -el sitio de la casona- se convirtió en escenario de casi todos los juegos infantiles de la época: volados de estampas, intercambio de resorteras, cancha de basquetbol, rayuela, quemados, obliga, campo de batalladisparándonos con ligas y como parque cascaras de naranja o maguey. El lugar se convertía en territorio libre por media hora.
Jugábamos con canicas de cristal y de cemento -lecheritas y márbules-competíamos al óvalo y a la timbirimba, presumíamos baleros y los trompos hechos en el barrio de San Sebastián en los talleres de los fabricantes de barriles, combatíamos con gallitos hechos con corcholatas afiladas y hacíamos intercambio de figuritas de los álbumes que ocasionalmente llegaban a la Proveedora Cultural, la papelería más grande de la región de mi tío Ramiro Ruiz Alfonzo, ubicada en el centro de la ciudad. Quien sabía manejar bien el yo-yo, con malabares y equilibrios, gozaba de una admiración especial.
El sueño de una escuela digna
Con el paso de los años se hizo evidente la necesidad de contar con instalaciones adecuadas. Durante mucho tiempo se organizaron rifas, festivales y otras actividades para reunir recursos, además de realizar gestiones ante las autoridades.
Una anécdota resume las condiciones en que funcionaba entonces la escuela.
En una visita al gobernador José Castillo Tielemans, el presidente de la Sociedad de Padres de Familia, don Romeo Pedrero, quiso mostrarle la precariedad del inmueble. Se recargó en una pared y le dijo:
—Mire, gobernador, si uno se reclina en la pared de esta manera, el muro se cae a pedazos.
El gobernador, preocupado, respondió:
—Por favor, no se recargue en la pared.
La anécdota provoca una sonrisa, pero también revela la urgencia de construir una escuela nueva.
La tenacidad del director del plantel y las gestiones de los padres de familia finalmente dieron resultado. También fue importante el apoyo de uno de susantiguos alumnos, el licenciado Jorge de la Vega Domínguez, quien para entonces ocupaba una posición relevante en el gobierno Federal.
La mudanza fue el 30 de abril de 1968, como todo lo que organizaba el maestro Aranda, cuidadosamente ordenada. Alumnos y profesores se reunieron en el patio de la vieja escuela para despedirse. Después formaron una columna y caminaron las diez cuadras que los separaban de las nuevas instalaciones, donde lo que impresionó a muchos fueron los tableros transparentes de la cancha de basquetbol.
Cruzaron el centro de Comitán llevando mochilas, mapas, artículos deportivos, algunas sillas y toda clase de utensilios escolares. Más que una mudanza, fue el tránsito de una generación hacia una nueva etapa.
Sin embargo, la inauguración oficial del plantel ocurrió el 3 de junio del mismo año, durante una visita a Chiapas del presidente Gustavo Díaz Ordaz. La develación de la placa corrió a cargo del presidente de la República, acompañado del gobernador del estado José Castillo Tielmans, el presiente municipal Roberto Ortiz Solís, el director Víctor M. Aranda León y por los padres de familia su presidente Romeo Pedrero y Mario Pinto.
Los maestros
Desde su fundación, la escuela contó con excelentes maestros. En 1949, la plantilla estaba integrada por los profesores Víctor Manuel Aranda León, Javier Flores Torres, Joaquina Sánchez, Carlos B. Guillén, Nicolás Carboney, María Utrilla Tovar, Alberto Gómez Villatoro y Matilde Utrilla Tovar.
Durante los años sesenta y después destacaron también maestras y maestros como Aminta Zebadúa Grajales, Cristina León de Gómez, Juventina Medina, Consuelo Vera Téllez, Ofelia Cancino, Anebi Éboli Coello, Luis Alberto Vila Gallegos, Víctor M. Guillén Rodríguez, Ranulfo Hernández H, Juan Pérez López, Manuel Tipá Mota y Alfredo Morgan Aranda, entre muchos otros que dejaron huella en muchas generaciones de alumnos.
También podemos recordar a las maestras y maestros: Cielo Lesvia Pérez, Ángel Hugo Mellanes Gutiérrez, Jorge Avendaño Burguete, Mercedes Bonifaz Gómez, Gustavo Días Álvarez, Bertha Pérez Estrada, Irma Gordillo Figueroa, Jorge Pinto Guillén, Humberto Velázquez Sánchez, Ernesto Cruz Courtois, Patricia Meza Ruiz, Saúl González, Cándido López y Humberto Jiménez.
Después del profesor Víctor Manuel Aranda León, han sido directores: Raúl Cancino Herrera, Rutilo Domínguez Argüello, Carlos Pinto Vázquez, Marcelino Morgan Díaz y actualmente la dirige la profesora María del Socorro Sosa López.
El maestro que hizo historia
Hablar de la Fray Matías de Córdova es hablar necesariamente de Víctor Manuel Aranda León.
Nacido en Comitán el 14 de octubre de 1920, hijo de don Manuel Salvador Aranda Pínto y de doña María León Díaz, fue maestro normalista, director, catedrático, servidor público, promotor deportivo y un hombre que supo desempeñar los más diversos oficios: relojero, electricista, mecánico y, sobre todo, educador.
Realizó sus estudios en la escuela primaria federal Dr. Belisario Domínguez yposteriormente formó parte de una de las primeras generaciones de alumnos de la Escuela Secundaria y Preparatoria de Comitán, fundada en 1937 a partir del comité que en 1935 organizaron el profesor Reinaldo Avendaño, el licenciado Antonio Vera Guillén y otras personas, entre ellos el ingeniero César Castellanos -papá de Rosario-, quien fue su primer director en 1939.
Compartió aulas con notables comitecos como Rosario Castellanos, Armando Alfonzo Alfonzo, Guillermo Robles Domínguez, Mario Nájera, Roberto OrtizSolís, Ramiro Castañón, Luis Bonifaz Caballero, Rubén Alfonzo y Rubén Armendáriz.
En 1945 fue nombrado director de la Escuela Primaria del Estado Fray Matías de Córdova, responsabilidad que desempeñó hasta 1974.
También fundó la escuela secundaria nocturna y posteriormente la secundaria abierta. Fue catedrático de Historia Universal, Geografía, Psicología, Ética y Lógica, y ocupó cargos de síndico y regidor del municipio.
Pero quizá ninguna de sus actividades reflejó tanto su personalidad como el deporte. Practicó basquetbol, beisbol y ciclismo y fue un incansable promotor de la actividad deportiva entre los jóvenes.
Su nombre permanece hoy en una escuela primaria, en una avenida y en la Unidad Deportiva Víctor Manuel Aranda León, como reconocimiento a una vida dedicada a la educación y al deporte.
Murió el 31 de mayo de 1982, en la Ciudad de México. Dejó como una suerte de testamento profesional una frase que solía repetir:
“Aprender para transmitir es la razón de la existencia del maestro”.
El nombre de Fray Matías de Córdova
Tampoco es casual el nombre de la escuela. Fray Matías de Córdova y Ordóñezes una de las figuras fundamentales de la historia política, intelectual y educativa de Chiapas. Vinculado al movimiento independentista de Comitán y de Chiapas, fue también un destacado impulsor de la enseñanza.
En 1810 fundó una escuela de primeras letras para poner en práctica su método de lectura y escritura -que aún tiene vigencia- y posteriormente sus iniciativas contribuyeron a la creación de una Escuela Normal de Enseñanza Primaria.
Que una de las escuelas públicas más importantes de Comitán lleve su nombre constituye, por ello, un homenaje a quien entendió desde muy temprano que la educación era uno de los caminos fundamentales para transformar a una sociedad.
Una escuela que vive en la memoria
Ochenta años después, la Fray Matías de Córdova es mucho más que un edificio. Es la memoria de muchas generaciones de mexicanos. Por sus aulas han pasado miles de niños que después fueron maestros, médicos, ingenieros, abogados, empresarios, servidores públicos, artistas, deportistas, varios presidentes municipales de Comitán y ciudadanos que contribuyen, cada uno desde su ámbito, al desarrollo de Chiapas.
Quienes ahí estudiamos recibimos conocimientos, pero también aprendimos disciplina, amistad, compañerismo, respeto y el valor del esfuerzo.
La vieja escuela del barrio de Jesusito desapareció hace mucho tiempo. Quedaron atrás las ventanas sin vidrios, las aulas de madera, las canchas de ladrillo, las letrinas colectivas, las canicas, los trompos, los baleros, los gallitos y los yo-yos.
Pero hay algo que no desaparece: la memoria.
La memoria de los maestros que nos enseñaron, del director que hizo de la disciplina una forma de vida, de los compañeros con quienes compartimos la infancia y de aquella escuela modesta que, pese a sus carencias, ha sido capaz de formar generaciones enteras de universitarios.
El año próximo celebremos ocho décadas de educación, de esfuerzo y de sueños; celebrar a sus maestros y a sus alumnos, y reconocer que, en la historia de Comitán, hay escuelas que dejan de ser solamente centros educativospara convertirse en parte de la identidad de un pueblo.
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, otoño de 2026.
